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El Teatro Real de Madrid celebró su siglo y medio de existencia con música y cantos que evocaban su historia, en una gala presidida por Sus Majestades los Reyes, que reunió a destacadas figuras del bel canto: desde José Bros, que inició el repertorio con el aria Spirito gentil, de La favorita de Donizetti, la obra con que se inauguró el Real hace 150 años, con Isabel II en el palco real, hasta Ana María Sánchez, María José Montiel, Carlos Álvarez, Jaime Aragall junto a Alicia Nafé y Ainhoa Arteta, que debutaba en el Real, junto a Aquiles Machado. Interpretaron a Verdi, Wagner, Bizet, Mascagni y Puccini, bajo la batuta de Plácido Domingo, dirigiendo la orquesta Sinfónica de Madrid. La mano maestra del cantante y actor Luis Álvarez marcaba el hilo conductor de la escenografía y vestuario, evocadores de la historia del coliseo madrileño. De la época en que fue sala de conciertos, se escogieron dos piezas de la mejor música española contemporánea, con la espléndida participación del Coro que completaba la Sinfónica de Madrid: de Divinas palabras, de Antón García Abril, y de Don Quijote, de Cristóbal Halffter, a quien Plácido Domingo cedió la batuta para la interpretación de su propia música. Concluyó la gala con el Brindis, de La Traviata de Verdi, momento en que Plácido Domingo unió su extraordinaria voz a la de los otros cantantes.
Algunos críticos, haciendo balance de la historia del Real, han escrito que, en el siglo XIX, fue considerado un coliseo provinciano, por estar bajo influencia italiana, desdeñando la creación española. Más bien habría que decir que al más importante Teatro de España se ha tratado siempre de llevar lo mejor. Ahora que tanto se habla de globalización, bueno es que sepamos valorar lo que más vale y ofrecerlo sin complejos. Como las cuidadas imágenes que decoraban el fondo de cada pieza de la gala: desde los dibujos de la fiesta de toros ilustrando el canto del Toreador, hasta un claustro románico, las vidrieras de una catedral, un pueblo en la falda de un monte de la impresionante orografía española con la iglesia coronándolo en lo alto... No es posible celebrar con verdad siglo y medio de historia de España, como muchos siglos más, sin reconocer en las artes, por muchas que sean las sombras, la Luz divina, sin duda más potente y decisiva para construir el futuro, de las artes y de la vida. Alfonso Simón |