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A. Llamas PalaciosHace poco pude leer unas declaraciones suyas en las que denunciaba el secuestro del pensamiento, de las ideas, y de los principios de una parte importante de la sociedad española, porque hay aspectos en los que parece haber un acuerdo tácito para que no se traten en público. ¿Puede explicar más estas afirmaciones? En la sociedad hay un secuestro del debate público: no sólo en el tema de la píldora, sino de la vida, el embrión, el genoma humano, Son temas de una consideración científico-técnica que, en un principio, pueden escapar a la gran mayoría de la opinión pública, pero creo que afecta tan directamente a lo que es el núcleo esencial de la persona, que es bueno que, con palabras inteligibles y con planteamientos buenos, se pongan encima de la mesa para que haya un debate social. Que no nos toque sólo a los políticos tomar decisiones, aunque lógicamente el Parlamento tiene la función de legislar, pero que se pueda trasladar a los medios de comunicación de manera que se consiga llegar a un debate público. |
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Al final, parece que todos piensan lo mismo. O que tienen miedo de decir lo que piensan para no ser calificados de conservadores... Aquí, el principal problema es que se ha llevado a cabo una estrategia histórica por parte de las izquierdas, que han echado todo el peso de la defensa de la lucha por la vida a la Iglesia católica. Yo estoy totalmente en desacuerdo con eso, porque, independientemente de la posición que pueda tener la Iglesia católica y de la formación cristiana que tiene la mayoría de la sociedad española, está en juego la defensa de intereses jurídicos de gran trascendencia para muchos españoles, y para muchos otros que tienen que venir en las próximas décadas. Eso se encuadraría también dentro de lo correctamente político y lo incorrectamente político. Yo confío que, con el tiempo, vayamos aunando posturas, no de consenso, sino de ver globalmente dónde está la verdad, dónde están nuestros fundamentos de la sociedad y a partir de ahí construir. Y estoy convencido de que, si hoy los grandes partidos políticos nacionales, PP yPSOE, son capaces de llegar a acuerdos en materias muy delicadas, como puede ser la lucha contra el terrorismo, u otros aspectos que hay encima de la mesa, en estos aspectos también se puede llegar a acuerdos. ¿Y qué es lo políticamente correcto: la realidad edulcorada? Bueno, éste es uno de los graves problemas que tiene la sociedad. Yo diría que en el arco parlamentario, independiententemente de la visión ideológica, a un lado y a otro, hay personas que están en contra del aborto y de la eutanasia, y quizá haya personas también, en mi propio grupo político, que estén a favor de esta tendencia. A mí me parece que la lógica que debe seguir cualquier político es la coherencia. Yo respeto absolutamente todas las posiciones. Me parece que, en la pluralidad, está la clave para convivir y hacer una sociedad tolerante. Lo que no puede hacer un político, desde mi punto de vista, es callarse, por miedo a ser atacado desde otras opciones políticas, o desde medios de comunicación, o grupos de presión. Pero hoy muchos votantes del PP notan que no se cumplen las líneas a seguir prometidas. Hay que recordar que, en la pasada legislatura, tras varios intentos muy serios por parte de la oposición, de despenalizar un cuarto supuesto en la ley del aborto, el Partido Popular consiguió, sin tener mayoría absoluta y con el apoyo de varios miembros de otras fuerzas políticas nacionalistas, por tres veces, rechazar las iniciativas que venían tanto de Izquierda Unida como del Partido Socialista. Pero fue una diferencia muy pequeña, Sí, pero por lo menos el Partido Popular votó en bloque totalmente contra ellos. Otra cosa es lo que ha ocurrido en este período legislativo en relación a la aprobación de la píldora abortiva, en lo que estoy completamente de acuerdo con tu planteamiento, porque era algo que no aparecía para nada en el programa electoral y que yo denuncié que estoy totalmente en desacuerdo con su aprobación. Primero, porque es abortiva, que es el tema de fondo por el que yo mantengo esta posición, y en segundo lugar porque es un aspecto que no ha aparecido en el programa electoral del Partido Popular, y me parece que, si hemos de ser coherentes, a la hora de defender cualquier tesis, en cuestiones nuevas, como mínimo debería haber un debate. El Partido Popular hace una apuesta por la vida, y cuando se ha podido paralizar la aprobación del cuarto supuesto, sí que hubo una apuesta clara por la vida. |
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¿Quizá tiene algo que ver la falta de seguridad de mucha gente sobre si es o no abortiva? Cuando hablamos de la despenalización del aborto tampoco se le llama aborto, se le llama interrupción voluntaria del embarazo. Yo creo que nuestra sociedad ha sido capaz de buscar subterfugios en cuanto a palabras que quieren decir más o menos una cosa para no decirlo con su propio nombre. Desde el punto de vista de los científicos y de los informes que he leído, que me proporcionan confianza, a mí no me cabe ninguna duda de que la píldora del día siguiente es abortiva. ¿Por qué defiende usted la vida? Yo defiendo la vida porque me parece que, de todo el ordenamiento jurídico que puede haber en un Estado, la defensa de la vida, reconocida en la Constitución, es uno de los valores básicos y fundamentales. En este caso, la defensa de la vida del ser no nacido debe tener todas las garantías jurídicas. Y yo quiero recordar que, en el ordenamiento jurídico español, el aborto está penalizado salvo en tres supuestos. En este sentido, estaríamos hablando en términos jurídicos: ¿cuándo empezamos a reconocer a un hombre o a una mujer como una persona? Porque ello lleva implícitamente el tener unos derechos o no. A mí me parece que en la sociedad actual en la que vivo y en la que defiendo unos derechos de los animales, del medio ambiente, de los mares, del ozono, flaco favor nos estamos haciendo cuando el ser más indefenso, que es un ser que todavía no ha salido del vientre de su madre, no tiene una protección jurídica completa. ¿Cuál cree usted que será el futuro del aborto en nuestra sociedad? Nos falta una revolución, que espero que sea de los jóvenes, porque todas las revoluciones vienen de los jóvenes, que denuncie esta situación y de un paso al frente y haga reaccionar a todas las personas que están ahora mismo en una edad más avanzada. Voy conociendo posiciones de grupos, de personas; estos días estamos asistiendo a distintos posicionamientos de grupos de farmaceúticos en España que se acogen a la objeción de conciencia para no suministrar esta píldora, y me parece que eso es algo de alabar y que, en definitiva, hay que hacer una labor importante en cuanto al respeto a la pluralidad, para que las personas puedan tener su criterio y puedan ser capaces de denunciar. |