RetrocesoA&ONº 270/26-VII-2001SumarioMundoContinuar
HABLA EL PAPA

El verano

En el evangelio de la visita de Jesús a Betania, en la casa de Marta y María, hermanas de Lázaro, ¿cómo es posible no percibir la llamada a la primacía de la vida espiritual, a la necesidad de alimentarse de la Palabra de Dios para dar luz y sabor a las ocupaciones cotidianas? Es una invitación que resulta particularmente oportuna durante el período veraniego. Las fiestas y las vacaciones, de hecho, pueden ayudar a volver a equilibrar el activismo con la contemplación, la prisa con ritmos más naturales, el ruido con el silencio precursor de la paz.

Cristo comprende el corazón del hombre. Él puede colmar sus esperanzas y expectativas, así como dar respuesta a las preocupaciones y a las dificultades que la Humanidad de hoy afronta. A Él queremos confiar hoy los resultados de la reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno que está concluyendo en Génova, expresando dolor y amargura por las hostilidades que allí han estallado, con graves consecuencias, por desgracia. La violencia no es el camino para alcanzar una solución justa a los problemas existentes. A todos los que se preocupan de verdad por los derechos del hombre, renuevo el aliento a perseverar en el compromiso por un mundo más justo y solidario.

A los responsables de las ocho naciones más desarrolladas del mundo, deseo asegurar mi cercanía humana y espiritual. Al mismo tiempo, quiero auspiciar que durante estos intensos días de trabajo no sea excluida de vuestras preocupaciones ninguna persona ni ninguna nación.

(22-VII-2001)