RetrocesoA&ONº 263/7-VI-2001SumarioDesde la feContinuar
No es verdad
Leonardo Boff, uno de los fundadores de la felizmente periclitada teología de la liberación que, últimamente, ha convertido en ecología de la liberación, ha sido invitado a dar una conferencia en Granada. Si Boff se hubiera limitado a predicar su pintoresco cristianismo ecológico, según el cual sueña con reuniones de la comunidad cristiana a las que la gente acuda con su perro, su papagayo y sus animalitos, porque ésa también es su familia, pues reuniones de gente rara que descubre el Mediterráneo siempre las ha habido y las habrá; pero resulta que Boff se ha dedicado a mentir y a insultar al Papa; no sólo en su perorata, sino también en sus declaraciones al diario Ideal, de Granada, que, con un papanatismo provinciano sorprendente, ha definido la presencia de Boff en Granada como uno de los acontecimientos intelectuales del año.
Hasta tal punto se ha pasado de rosca el señor Boff, que el arzobispo de Granada, monseñor Cañizares, ha hecho público un comunicado en el que afirma: Se ha insultado gravemente a la Iglesia, se ha maltratado al Papa y a la Santa Sede, y se ha herido a los católicos, a toda la comunidad diocesana, en sus más profundas convicciones. No conocía —dice el arzobispo refiriéndose a la entrevista en el periódico— un ataque más cruel e injusto a la Iglesia, ni me había encontrado hasta ahora con nada tan grave, dicho contra la persona del Papa Juan Pablo II. Nadie habría permitido, con toda razón, que en una entrevista se agrediese, del modo que se ha hecho aquí, a otra religión, por ejemplo la musulmana. Resulta incomprensible e inadmisible, no sólo el contenido de la entrevista, sino la publicación de la misma. Monseñor Cañizares lamenta que una persona que se ha apartado de las enseñanzas de la Iglesia, y cuyo juicio deja en manos de Dios, haya sido invitado por un religioso para dar una conferencia en un colegio mayor regido por religiosos.

El diario El País ha publicado una larga información, que firma Juan G. Bedoya, titulada Los obispos asumen el fracaso del impuesto religioso. Sólo el 36,6% de los contribuyentes atribuye a la Iglesia la cuota del I.R.P.F. para fines sociales. Hasta ahí, título y subtítulo. Luego empieza uno a leer la información y comienza así: Los obispos parecen haber renunciado —atención: parecena hacer campaña entre sus fieles, bla, bla, bla... En ningún momento dice a qué obispos les parece eso, ni da prueba alguna de lo que afirma. En cualquier caso, es muy de agradecer el interés del señor Bedoya y de El País por la marcha del sostenimiento de la Iglesia católica. A lo mejor informaciones así son el mejor aldabonazo para que los fieles cristianos se preocupen, más aún de lo que se preocupan, por lo que deben preocuparse.

Gonzalo de Berceo