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| Pronunció la lección inaugural de la Cátedra Pedro Poveda, el pasado 22 de mayo, el obispo auxiliar de Madrid monseñor Eugenio Romero Pose, quien, en su intervención, titulada Los primeros cristianos en los escritos de Pedro Poveda, presentó un estudio de las fuentes que inspiraron la espiritualidad povedana, fuertemente teñida del atractivo por los relatos de las primeras comunidades y, de un modo especial, las narraciones martiriales, dijo. Recordó que catequesis, cruz, transmisión y martirio fueron los pilares del evangelizador y pedagogo Poveda.
Un aspecto de la espiritualidad povedana, que subrayó el ponente, es la concepción de la existencia como peregrinación. La espiritualidad del peregrino explicó, tan acorde con la eclesiología de la "Lumen gentium" (la Iglesia como caravana de peregrinos), acerca el espíritu de Poveda a la espiritualidad patrística. Hay que vivir ligeros, llevar poco peso, despojarnos, para alcanzar la meta. Nuestro autor añadió se inspira en Gregorio Magno: es fácil dejar las cosas, pero más difícil dejarse a sí mismo. Negarse a sí mismo es la mayor de las pobrezas o del despojo. En la línea del despojo franciscano, Poveda se adelanta a las tentaciones de la "new age", en la que lo importante es valorar el yo y rechazar todo lo demás, a los otros. Poveda, en las antípodas de la gnosis, es bien sabedor que, si uno no se niega a sí mismo, no puede abrazar el seguimiento del Señor. Radicalidad que Poveda hermana con la sencillez, con el despojo y desnudez. |