RetrocesoA&ONº 263/7-VI-2001SumarioRaícesContinuar
La catedral de Alcalá de Henares acoge, hasta finales de junio,
una exposición itinerante sobre África
África: el vecino desconocido
Los misioneros combonianos fueron los pioneros. En el año 1985, el museo Mundo Negro abrió
sus puertas al público gracias a estos religiosos. La finalidad del Museo era ofrecer
una visión profunda de la realidad del continente africano. Su cultura, sus gentes, su modo de vida.
Tanta belleza —pensarían los misioneros— no puede quedarse fuera del alcance de la gente.
Y es que África es un continente inmenso en su extensión y en su riqueza en todos los sentidos.
El Museo Mundo Negro, emplazado en la calle Arturo Soria número 101 de Madrid,
ofrece la oportunidad de viajar a África sin moverse de España. Además, su exposición itinerante
acerca hasta la catedral de Alcalá de Henares una parte de la vida en África
A. Llamas Palacios

Un continente tres veces mayor que Europa y sesenta veces que España se encuentra a tan sólo 13 kilómetros de nuestro país. Con montes siempre nevados, como el Kilimanjaro; el desierto más extenso del mundo, el Sáhara; y una población actual de 700 millones de habitantes, divididos en más de 1.000 culturas, lenguas, razas… Estamos hablando de África. Nuestro vecino, el gran desconocido. Un vecino que resulta ser la cuna de la Humanidad, pues en él se han descubierto los restos humanoides más antiguos encontrados hasta el momento. Los españoles convivimos puerta con puerta con un continente potencialmente rico: oro, diamantes, cobalto, cromo, manganeso…, además de cultivos como ñame, cacao, mijo, cacahuetes, café, etc.

El Museo africano Mundo Negro, abierto por los misioneros combonianos en 1985, ofrece la oportunidad de asomarse a otro mundo, otras vidas. Las vidas de millones de africanos que habitan en países repletos de variedad, belleza, costumbres, culturas ancestrales…, como si la tradición se hubiera detenido en el tiempo en medio del continente más cálido del mundo. Este Museo, que se encuentra situado en la madrileña calle de Arturo Soria, número 101, hace normalmente exposiciones itinerantes bajo el nombre África nos abre sus puertas, para acercar el arte africano a parroquias, colegios o centros culturales. En este caso, el claustro de la catedral magistral de Alcalá de Henares acoge, desde el pasado mes de mayo, y durante todo el mes de junio, una muestra de la cultura africana recogida por los misioneros combonianos.

La visita al Museo comienza mostrando al hombre africano desde el exterior: vestimenta, aspecto, objetos que usa cotidianamente. Las máscaras son un importante instrumento ritual o un objeto de culto que muchas veces está tan elaborado que resulta una verdadera obra de arte. Son portadoras de la realidad espiritual, realidades invisibles que el hombre no logra explicarse. Adquieren protagonismo en rituales de fertilidad, funerales, o ritos de iniciación, por ejemplo. La escultura africana también se manifiesta en la creación de estatuas, que suelen representar a los personajes más importantes para la vida de la comunidad (hechiceros, reyes, notables, guerreros, etc), llenas de simbología.

La artesanía, otra forma de arte, esta vez aplicado a los utensilios domésticos, puede contemplarse también en el Museo. Materiales como telas de algodón, lino, u obtenidas a partir de corteza de árbol, son algunas de las materias primas, además de la madera, con la que fabrican normalmente vasijas destinadas para la leche. Abundan también el cuero, la terracota, o las calabazas de variadas formas y tamaños.

El hombre africano le concede una especial importancia a la persona. Los vestidos, collares y demás adornos no están presentes por casualidad, sino que cada pieza guarda un significado especial, que define a quien los utiliza, como el cinturón de maternidad, las pulseras para recién casadas o los distintos estilos de peinado, como se explica en la exposición. También en ella se pueden estudiar algunos de los objetos usados en las ceremonias rituales, como los talismanes, los amuletos o las piezas de adivinación. La magia negra forma parte de rituales en los que se intenta usar la fuerza de los espíritus normalmente para fines dañinos, aunque también puede orientarse hacia un buen propósito, convirtiéndose en buena medicina.

La música forma parte de una forma muy especial en la cultura de los africanos. Ellos mismos fabrican sus instrumentos, de gran variedad: viento, percusión, membrana y cuerda. Al igual que los instrumentos, fabricados a veces con las materias primas más improvisadas, como una calabaza, los juguetes son creados por los propios niños de una forma sencilla e imaginativa. Arcilla, madera, hojas de palma o neumáticos, por ejemplo, son los sustitutos de los complicados muñecos del primer mundo, que tantas funciones realizan.

Y no puede faltar el testimonio de la obra misionera de la Iglesia en África, que urge sin duda incrementar. No podemos olvidar que, en los primeros siglos cristianos, el norte de África vivió un espléndido florecimiento de la fe que enriqueció a toda la Iglesia. Justo es que hoy les sepamos corresponder desde Europa.

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