RetrocesoA&ONº 264/14-VI-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Diócesis de Jerez: primer envío apostólico
Dos matrimonios, con 13 hijos, a misiones
El matrimonio formado por Francisco Javier y Tamara, del Puerto de Santa María (Cádiz),
y Manuel Jesús y Blanca, de Jerez de la Frontera (Cádiz), con sus 13 hijos,
recibieron de manos del obispo de Asidonia-Jerez, monseñor Juan Del Río Martín,
el crucifijo de misioneros de la Iglesia, en vísperas del Día de la Ascensión del Señor.
Francisco Javier y Tamara pertenecen a la parroquia del Carmen y San Marcos,
del Puerto de Santa María, y marcharán, con sus 9 hijos, a Taiwán. Manuel Jesús y Blanca,
de la parroquia de San Rafael, de Jerez de la Frontera, lo harán a Tartu (Estonia) con sus 4 hijos
Fue un emocionado y sencillo acto, celebrado en la catedral de la diócesis de Asidonia-Jerez, con asistencia de centenares de personas, en su mayoría matrimonios, acompañados de sus hijos, pertenecientes al Camino Neocatecumenal, de Jerez y de numerosas parroquias de la diócesis, tanto del litoral como de la sierra, y catequistas itinerantes de la diócesis. Monseñor del Río presidió el rito del Envío de las dos primeras familias misioneras de la diócesis, que vienen a sumarse a las cuatrocientas familias que, actualmente, ya se encuentran en las naciones más pobres y en las más descristianizadas de todo el mundo, y donde hacen presente a la Iglesia católica y al Misterio Pascual de Jesucristo.
En sus rostros se notaba la inmensa paz y alegría que respiraban, contentos de ir a la misión, donde la Iglesia los envía. La familia formada por el fitosanitario Manuel Jesús Muñoz Reguera, de 33 años , y Blanca Rubiales Medina, de 29 años, con sus cuatro hijos, entre 5 años y doce meses, de Jerez de la Frontera (Cádiz), y procedente de la Primera Comunidad neocatecumenal de la parroquia de San Rafael de Jerez, partirán próximamente para la ciudad de Tartu, en Estonia, país donde el 98 por ciento de la población es luterana y el 2 por ciento restante es cristiana ortodoxa. Ellos van a una de las tres únicas parroquias católicas que existen en el país, y llevarán a cabo trabajos pastorales como catequistas, serán portadores de la Buena Noticia del cristianismo, porque han experimentado la victoria de Jesucristo sobre la muerte. Allí estarán a disposición del Nuncio de Su Santidad Juan Pablo II en este país báltico.

El otro matrimonio es el formado por el médico y licenciado en Filosofía y Letras Francisco Javier Pérez Ruiz, de 39 años, y su esposa, Tamara Moreno Pérez, de 38 años, padres de nueve hijos, de entre 12 años y 16 meses de edad; la esposa está de cinco meses, embarazada del décimo. Proceden de la Segunda Comunidad neocatecumenal de la parroquia del Carmen y San Marcos, del Puerto de Santa María (Cádiz), y partirán para Kaoshiung, región ubicada al norte de Taiwán, país donde el cinco por ciento de sus 22 millones de habitantes son cristianos. Francisco Javier colaborará como profesor de Filosofía en el Seminario católico de dicha ciudad, por expreso deseo del cardenal Paúl Shang.

El obispo de Jerez dirigió a las familias unas sentidas y cariñosas palabras en su homilía, siempre haciendo presente el Evangelio, y el mandato de Jesús: Id y anunciad el Evangelio...

NI LOCOS, NI HÉROES; SIMPLEMENTE CRISTIANOS

Muchos —comenzó diciendo monseñor del Río— os habrán tomado por héroes, y otros por locos; pues no sois ni una cosa, ni la otra, sois simplemente cristianos, forjados en una Iglesia doméstica, en la cuál habéis descubierto y vivido vuestra fe. Los enemigos del mundo y la sociedad consumista de hoy no lo entenderán, pero como cristianos tenéis una identidad propia, que habéis vivido durante muchos años, en el seno de la Iglesia y de vuestras comunidades. Esta tarde, aquí en la catedral, no va haber ningún rito mágico. Lo único que existe es el cumplimiento de una Palabra del Señor Jesús: . Francisco Javier y Tamara, Manuel Jesús y Blanca, lo hacen desde la más plena libertad, porque han experimentado las palabras de san Pablo: . Los dos matrimonios vais a tierras lejanas, para decirle al hombre descreído de la sociedad la necesidad de sentirse salvado, viviendo la identidad cristiana, haciéndose uno con Jesucristo.

Monseñor del Río se refirió también a la necesidad de mantener la comunión eclesial en los lugares donde estéis; y cuando os vengan las nostalgias de Jerez o El Puerto Santa María, recurrid a Dios, Uno y Trino, pues Cristo se hace uno con vosotros, a través de los lazos de la fe, en comunión con la Iglesia y con vuestra comunidad, pues la unidad de la fe es más profunda que la unión de la sangre con los seres queridos. En estos dos matrimonios, se dan también —añadió— los grandes valores de la fraternidad, vivida a través de años, en una familia de amor, que siente con el corazón de Cristo. Pues dad gratis, lo que habéis recibido gratis... No os importe que las grandes televisiones no estén aquí con nosotros... el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto; predicad siempre el amor que reina en vuestros matrimonios y en vuestras comunidades, y amad siempre en la dimensión de la Cruz. Ser misionero es amar a fondo perdido. Os entregamos a Jesucristo. Vosotros —concluyó— sois un signo profético. No tengáis miedo porque Dios va por delante. La Virgen María, Estrella de la evangelización, os guíe siempre y os preserve del mal.

Una cariñosa salva de aplausos rubricó las emotivas y cariñosas palabra del obispo, quien hizo entrega a las dos familias del crucifijo de misioneros de la Iglesia, y, tras el canto del Magníficat a la Santísima Virgen, impartió su bendición apostólica a todos, y especialmente a los pequeños presentes.

Antonio Jiménez Gómez