RetrocesoA&ONº 264/14-VI-2001SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS
LA VESTIMENTA SACERDOTAL

En una homilía, hace unos días, el sacerdote nos dijo estas tremendas palabras: Europa, y concretamente España, son países, en la actualidad, de misión. Terminada la misa me acerqué a él y le expresé esta realidad: He estado 10 años en países de misión, en África y en Hispanoamérica, y nunca oí blasfemar. Aquí, en España, muchas veces.

Tiene usted razón, me dijo tristemente.

Y este caso que relato, ocurrido por aquellas fechas, nos puede ilustrar sobre una costumbre de usar poco el hábito eclesiástico, a pesar de lo ordenado por el Papa.

Me acerco a un sacerdote amigo, vestido como Dios manda y le digo: Don José, cuánto me gusta ver a un cura vestido de cura.

Me contesta enseguida: Hace unos días estaba en la puerta de la Clínica X, esperando a un amigo, y se me acerca un señor y me pregunta:

Usted es sacerdote, ¿verdad?

Sí, aquí llevo la matrícula (señalándose la tirilla blanca del cuello un poco en broma).

No es la matrícula, me contestó, es la luz. Tenga la bondad de confesarme.

Y allí, en plena calle, le oí la confesión

Luis Trinchán Martín
Alicante

¿EDUCAR O ENSEÑAR?

Nuestro sistema educativo (…de enseñanza) y la práctica habitual en los centros de enseñanza se centran fundamentalmente en la transmisión de conocimientos, en completar programas de materias más o menos amplias. Existe un debate sobre a qué tipo de asignaturas dar prioridad. Se profundiza más o menos en la didáctica de las asignaturas. Otro nivel de preocupación es la disciplina y los comportamientos en las aulas, que en algunos casos llegan a las agresiones personales. Y el fracaso escolar sigue en aumento.

El sistema educativo debería girar en torno a tres ejes fundamentales e interdependientes:

- Proporcionar a los alumnos posibilidades de sentido vital, de objetivos, finalidades, ideales, para que cada uno descubra el suyo.

- Equipararles con las habilidades básicas para la realización de ese ideal.

- Transmitirles una serie de conocimientos generales y específicos que son necesarios para su desarrollo personal, profesional y social.

Antonio M. Sánchez Sánchez
Cádiz

LAS SECUELAS DEL ABORTO

El otro día pude escuchar de labios de una médico MIR el caso de una chica de 16 años a la que tuvo que atender en urgencias como consecuencia de un intento de suicidio, un mes después de haberse practicado un aborto. No hay derecho a que se venda el aborto como algo inofensivo, cuando en realidad, en el mejor de los casos, la mujer va a sufrir algún tipo de trastorno psicológico, que puede degenerar fácilmente en depresión, dentro de lo que en la literatura psiquiátrica se conoce como síndrome post-aborto. Cualquier adolescente debería tener derecho a que se le informase claramente sobre lo que es realmente un aborto y sobre los peligros que comporta para su salud física y psíquica (en lugar de recomendárselo como una salida a un despiste del fin de semana). Creo que en España deberíamos seguir el ejemplo del Estado americano de Vermont, que acaba de aprobar una ley por la que cualquier clínica abortista está obligada a mostrar por ecografía el fruto del embarazo a la mujer antes de que ésta se practique cualquier aborto.

Francisco Baciero Ruiz
Pamplona

BLUES PARA UNA ANGUSTIA SIN DIOS

Hay un cuadro clínico psiquiátrico, relativamente frecuente, que se denomina blues postparto y se caracteriza por síntomas de ansiedad y depresión, de moderada intensidad, que comienzan a manifestarse en los días que suceden al parto. Las causas, no del todo claras, pueden tener origen hormonal, dados los cambios notables que sufre el organismo materno en esas circunstancias; pero también hay motivos más propiamente humanos, ligados a la conciencia de sí misma, que en ese momento enfrenta a la mujer ante el decisivo hecho de tener un hijo.

La psicoanalista Melanie Klein decía que, en momentos de incertidumbre, de desasosiego ante exigencias de la vida, se vive la nostalgia primaria del regreso, o la búsqueda del útero materno, en un deseo de refugio en aquellas aguas plácidas y cálidas que guardaron los primeros meses de la existencia. La madre que sufre el blues postparto cantaría con su afectividad un síndrome ansioso-depresivo, como los esclavos negros gritaban, desde la lejanía de su cautiverio, esas canciones para transportarse a sus raíces, para regresar a la tierra de la que fueron violentamente arrancados… De ahí la denominación de blues para esta depresión de la madre.

Ahora, en este mundo occidental rico, exigente y repleto de incertidumbres; en esta sociedad cada vez más perfecta, llena de recursos, pero vacía de unas seguridades que nadie puede ofrecer, con frecuencia las existencias de unos y otros ciudadanos cantan blues, porque las angustias acechan en cada esquina de la existencia. La natalidad ha bajado de una manera preocupante, y es lógico dadas las condiciones que hemos dado a la vida actual con el trabajo de la mujer, la carestía de las necesidades, la pequeñez de la vivienda, etc. Pero también hay una especie de desasosiego sobre su futuro: ¿nacerá sano?, ¿pasará entre los peligros de la droga y los accidentes de tráfico?, ¿conseguirá superar a tantos para conseguir un trabajo?, ¿podrá ser feliz?… Son tántos los interrogantes incontestables, que llevan a la inhibición de pensar: no vale la pena tener hijos, es demasiado complicado todo.

Ángel García Prieto
Oviedo