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Las aguas eclesiales bajan un tanto revueltas en Granada últimamente. Estaban bien tranquilas, pero las ha revuelto la invitación que un grupo de granadinos hicieron al tristemente conocido revolvedor de aguas eclesiales Leonardo Boff, quien fue recibido por ellos como si fuera el Espíritu Santo... No lo digo yo; lo dice don Pedro Gómez García, catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada en un artículo titulado ¿Quién teme a Leonardo Boff?, que publica en el Ideal de Granada y en el que pretende enmendarle la plana al arzobispo de la diócesis, monseñor Antonio Cañizares, quien, lógicamente, ha tenido que dar la cara para que las aguas vuelvan a su cauce.Dice el señor Gómez que en la conferencia de Boof estaban presentes todos los cristianos , de los alrededores, clérigos, religiosas y seglares, muchos de ellos nostálgicos de la renovación eclesial que está por llegar (...) ¡Tranquilícese, vuecencia! le dice al arzobispo. Es la celebración de Pentecostés. ¿Van comprendiendo ustedes a los nostálgicos de la revolución eclesial que está por llegar? Los insultos al Papa que el arzobispo denunció, son calificados por el articulista como un estilo periodístico e incisivo..., porque un periódico no tiene por qué ser un tratado de teología dogmática. ¡Quién lo diría a la vista de la entrevista publicada y también a la vista de este artículo! |
| Fernando G. Delgado, en una columna titulada Prelado académico, trata de ironizar pero para eso hay que saber hacerlo sobre la figura del cardenal Rouco. Y empieza por decir que no es poca ventaja haber tenido un profesor en Munich (él acentúa la u) llamado Carol Wojtyla. Hombre, ¿le costaría mucho enterarse al menos de lo más elemental, antes de seguir? Porque, ya para empezar, eso no es verdad...
No le importe tirar este sobre, no es más que dinero. Así reza la incisiva publicidad subliminal que derrochan a manos llenas algunas entidades bancarias, que sin duda les debe resultar rentabilísima. Provocan ciertamente el ansia de dinero, azuzado por todas partes. Sin ir más lejos, todo el mundo está escuchando y leyendo estos días cómo Clinton ha cobrado un mazo de millones por dar una conferencia en Madrid, o cómo Miguel Bosé cobró cerca de mil millones de TVE por un programa de bajísima audiencia... De acuerdo con las más acreditadas técnicas publicitarias, los anunciantes hacen como que lo dicen de broma, sin darse cuenta de que es una verdad como un templo, pues, así como no hay mayor pobre que el que sólo tiene dinero, si el dinero no se usa bien, efectivamente, es para tirarlo. Gonzalo de Berceo |