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Inma ÁlvarezLa República Centroafricana, pequeño país de la órbita francófona, independiente desde 1960 y enclavado entre Congo Brazzaville, República Democrática del Congo, Chad, Sudán y Camerún, cuenta con tres millones de habitantes, de los cuales sólo un 28% son católicos. En 1966, el jefe del Estado mayor de las fuerzas armadas, Jean Bedel Bokassa, dio un golpe de Estado por el que disolvió el reciente Parlamento y se autoproclamó dictador. Fue derrocado por otro golpe de Estado en 1979; en 1981 fue elegido presidente David Decko; seis meses después, otro golpe de Estado, esta vez de mano del instigador del actual golpe, André Kolingba, reinstauraba un régimen militar. En 1991 Kolingba proclamaba la democracia. |
| En 1993 fue elegido el actual Presidente, Patassé; desde entonces, los intentos de golpe de Estado han sido numerosos, por la difícil situación social que atraviesa el país: en 1996 hubo varios motines en el Ejército, que fueron rechazados por tropas francesas, aún presentes en la República Centroafricana, y que fueron sustituidas después por una fuerza africana de pacificación apoyada por Francia. En esta ocasión, sin embargo, Francia se ha mostrado reacia a intervenir: según el actual ministro de Exteriores francés, Hubert Védrine, se ha acabado el tiempo del intervencionismo en África.
Alfa y Omega pudo ponerse en contacto con una española, miembro del pequeño equipo de misioneros itinerantes del Camino Neocatecumenal que permanece en este país, y en el que hay además un presbítero italiano y un seminarista español. Esta misionera, que ha preferido no identificarse, confirma que están bien, refugiados en un convento y fuera de peligro. Hubo algo de peligro los días de los bombardeos, porque se sentían muy cerquita. Han venido unos soldados de Gaddafi y han bombardeado muy cerca. Pero, bueno, creo que ya no corremos peligro físico. Lo único es la misión; ha habido que suspenderlo todo porque la gente se ha ido a los pueblos, porque tienen miedo. Según esta misionera, no ha llegado a ser guerra. Sólo han bombardeado a los que llaman La Nunciatura también, el edificio parece ser que ha sido un poco dañado. Hace ya varios días que no bombardean. Pero nosotros estamos bien, estamos con paz, esperando tener noticias de los hermanos. No sabemos nada, esperemos que no hayan nos han dicho que hay muchos cadáveres por las calles. Según la agencia vaticana Fides, los militares rebeldes se atrincheraron en algunos barrios meridionales de Bangui, la capital, y allí han sido bombardeados por las fuerzas fieles a Patassé; las fuentes locales aseguran que hay centenares de muertos. |
| Estamos bien, estamos contentos de poder dar un testimonio de Jesucristo afirma esta misionera. Lo que hace falta aquí es
, hay un escándalo de la cruz, del sufrimiento. El problema no está en la estructura, porque aquí hay muchos organismos internacionales, pero, como dice el Evangelio, el mal está en el corazón del hombre. Las iglesias están llenas, cantan mucho, pero se podría decir que todavía aquí el , el cristianismo, lo que es el amor al enemigo, no ha arraigado, porque si no, no pasaría esto. Con todo, hay una esperanza para África, como nos dijo el Papa; y que la gente los quiera. No pensar que esta gente ya no tiene remedio, porque son hijos de Dios como todo el mundo, una cultura diferente, pero hay que ver también que es una Iglesia joven, de poco tiempo de cristianismo. Hay que ir muy despacio, pero el anuncio de Jesucristo está prendiendo. No veremos quizás nosotros los frutos. Ignacio, un misionero itinerante valenciano que murió de malaria, que había estado aquí también, yo creo que nos ayudará desde el cielo.
La misionera finaliza con este impresionante testimonio de fe: Humanamente yo no me habría movido de casa. Pero pienso que no, que Europa tiene que interesarse más en el sentido, no de enviar cosas, sino de apoyar, de formar, de ayudar a los seminarios a formar a un clero nuevo, de presbíteros nuevos que sean la cabeza de un pueblo Yo siempre he pensado, como la Palabra, que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, del color que sean. Un blanco puede tener el corazón más duro que ellos. O sea, no somos superiores a ellos, son hermanos nuestros, y Dios los quiere, no es que les haya tocado la china a ellos, a pesar de esta situación. Hay un designio, un plan de Dios para las naciones, para que se conviertan. El Señor me invita a no mirarme a mí misma, a mirar a la gente que hay a mi alrededor. Es una gracia que el Señor me llama a colaborar con Él, a estar con Él y a no tener miedo a la muerte. A los cristianos, la esperanza no nos defrauda. |