|
|
Señor mío y Dios mío. Creo firmemente que estás aquí
, que me ves, que me oyes
Jesús, sé que me ves aquí, sentado en el banco, aunque yo no te veo a Ti Veo un velo y un sagrario , pero Tú sí me ves y me oyes Sin ruido de palabras, sabes lo que llevo en el corazón, lo que quiero decirte , y estás pendiente de mí como si sólo yo estuviese hablando contigo Esta relación contigo, Señor, es tan personal como la que tenías con los discípulos, a solas, por las orillas de Tiberíades Puedo descargar en Ti mis preocupaciones y quejarme de lo que no va y consolarte y preguntarte lo que no entiendo y pedirte que me ayudes y contarte algo divertido Y, sobre todo, Señor, puedo pedirte perdón por lo que no va, por aquello que me haces ver a veces sólo con una mirada que no te ha gustado Y darte gracias porque me has dado tanto, tanto Y porque estás ahí, desde antes de que yo naciese, encerrado, esperándome Gracias, Dios mío, porque me acompañas siempre que yo quiero , y por tantas cosas más Jesús, te amo, me gustaría amarte Te estaba diciendo ¡sintiendo! que me ves, que me oyes, pero también me hablas, Jesús ; como a los Apóstoles me animas , me regañas con cariño , me sonríes , me pides más, más , que sepa salir de mí mismo y pensar en los demás , en sus necesidades materiales y, sobre todo, en lo que puedo ayudarles para que también te conozcan, y sepan qué sentido tiene su vida, y sean felices Jesús, me has vuelto a encender por dentro, a contagiar tu optimismo y tu amor por todos y la urgencia por cambiar el mundo , empezando por mí. Pero yo solo no puedo , ya lo he intentado otras veces, mi Amor, y ya ves Pero quieres que luche, y contigo sé que puedo, y que voy mejorando poco a poco José Pedro Manglano Castellary |