RetrocesoA&ONº 266/28-VI-2001SumarioDesde la feContinuar
No es verdad

La fotocopia me llega de un diario de La Coruña. Leo: El Jesús histórico no tuvo, prácticamente, nada que ver con el Cristo de la fe, eso que después se llamó Jesucristo. Y el firmante del artículo, P.V.M., comenta: Con estas palabras Gonzalo Puente Ojea, ex embajador español en la Santa Sede, desmontó el fundamento de la fe cristiana, durante más de veinte siglos... El artículo se titula: Un experto en cristianismo dice que Jesús no resucitó.

No sabe uno de qué asombrarse más, si de la incalificable desvergüenza intelectual de Puente Ojea, eso que el impresionable periodista llama un experto en cristianismo, o de la increíble ausencia del más elemental sentido crítico de P.V.M., que se rinde, sin más, a la evidencia argumentativa del lo dijo Blas, punto redondo... En el triste panorama intelectual de la España de nuestros días, se cuelan como moneda falsa, y pasan por expertos y hasta por teólogos, quienes más cara tienen y quienes con más descaro se permiten aparecer en público: unos, tratando de mantener su aurea mediocritas hoy en este periódico, y mañana en el de signo contrario; otros, aplicando a la religión monsergas socializantes, sin percatarse siquiera de que nada es posible socialísticamente —que diría alguien—, si antes individualísticamente —como alguien dice— no vive y nutre el meollo de su fe. Otros, en fin, hacen gala de un sincretismo post modernísimo, y políticamente correctísimo, y no hablan abiertamente de fe, pero sí de fideísmo, cuando intentan asimilar, por ejemplo, la fe y la moral católica con la islámica, como si fueran asimilables. A todos ellos se les puede aplicar, con plena justicia, aquella famosa recomendación de Pitigrilli: No me déis consejos, porque ya sé equivocarme yo solo.

Si no estuviera suficientemente comprobado que la mayoría de los humanos no tienen una sola cara sino varias, la prensa de cada día ofrece ejemplos más que de sobra para comprobarlo. Ahí está, sin ir más lejos, el socialista señor Tony Blair, Primer Ministro británico: fíjense ustedes si será eficiente, que, nada más ganar las elecciones, se ha subido el sueldo un 40%. A eso le llamo yo entender bien el beneplácito popular, ¿no les parece?

Dice el sociólogo Francesco Alberoni que donde dominan los grupos de poder, destacan y ganan los incompetentes. ¿Por qué lo dirá? ¿Se habrá enterado acaso del permanente intento de ridiculización de los valores religiosos que en TV3, la televisión pública de Cataluña, tiene lugar un día tras otro, por ejemplo en programas como el de Julia Otero, quien parece proyectar en su trabajo profesional sus personales frustraciones y rencores? Me cuentan que, en la parodia que permitió sobre la Eucaristía en su programa 7 de noticies, del pasado 7 de junio, superó todos los límites tolerables, incluso constitucionalmente. ¿Por qué se siguen tolerando cosas así?

Gonzalo de Berceo