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Y como creo de esta manera en la Iglesia, amo al Papa. Soy obispo y alguno podrá decir: Claro, ¿qué va a decir un obispo? Me esfuerzo por no decir cosas estúpidas, sino que intento con la fe que el Señor me ha dado entender el papel que la figura de san Pedro representa y ejerce en la Iglesia. También a mí y a ti nos pregunta Cristo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Y tenemos que responder, y no podemos responder desde la fe sin tener en cuenta lo que responde Pedro al Maestro: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
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Desde entonces, siempre ha existido Pedro, y la Iglesia ha sido consciente de la piedra en que está edificada. ¿Quieren recordar conmigo un texto salido de la última vez que, reunida en Concilio, la Iglesia ha hablado de sí misma?: Este santo Concilio (...) enseña y declara que Jesucristo, Pastor eterno, edificó la santa Iglesia enviando a sus apóstoles lo mismo que Él fue enviado por el Padre, y quiso que los sucesores de aquellos apóstoles, los obispos, fuesen pastores de su Iglesia hasta la consumación de los siglos. Pero (...) puso al frente de los demás apóstoles al bienaventurado Pedro e instituyó en la persona del mismo el principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión.
Cito ampliamente este párrafo porque, aunque lo que en él se dice es conocido y evidente, algunas veces hay que recordar hasta las cosas evidentes: los católicos veneramos la figura del Papa Juan Pablo, y aceptamos su ministerio. Y no porque nos guste más o menos lo que él dice, sino porque sólo estando en comunión con él en todo lo fundamental estamos en comunión con la Iglesia y, lo que es esencial, con Jesucristo.
+ Braulio Rodríguez Plaza, |