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Somos entre 1 y 9 millones los españoles que acudimos a la Eucaristía los domingos, pero no somos noticia para los informativos. La Constitución dice que el Estado es aconfesional, pero se reconoce la mayoría católica que formamos. Sin embargo, sólo somos noticia cuando alguno de los que formamos la Iglesia tiene algún problema; entonces todos los medios, llamados independientes, arremeten contra nosotros destacando la pertenencia a la Iglesia de la persona con problemas.
Un hombre dijo a mi lado el otro día... Si tranquilo estoy..., si no veo la televisión; si la veo... Fue impresionante, cómo, con tanta claridad, se pueden decir las cosas. Ese domingo (11-2-2001) el telediario había estado hasta el minuto catorce con la información del accidente de un autobús, narrado hasta la saciedad con toda truculencia; de igual modo en los informativos de las emisoras privadas. Pregunté a un responsable de los medios informativos que me diera una explicación, y me dijo que nosotros no éramos noticia. En tiempos, había una persona encargada de los temas religiosos; ahora no existe ningún responsable. |
| Ese mismo domingo, sin ir mas lejos, en toda España se hizo la Campaña contra el Hambre, de Manos Unidas, en todas las iglesias de España; era, además, el día de la Virgen de Lourdes. Si preguntamos a los responsables de los medios informativos, nos dicen que eso no es noticia, que todos los años es la Virgen de Lourdes y que lo de Manos Unidas no es noticia, no importa cuántos participemos en señalar ese día. Sí se emitió, en Tele 5, una información sobre una encuesta en la que se había reflejado que, un gran porcentaje de personas en España, decían no creer en nada. Si el reconocimiento de la mayoría católica significa que sólo somos noticia para atacarnos, quedan claras las intenciones de quienes deciden lo que es noticia y qué sensibilidades se respetan y cuáles no. Se nos dijo que fuéramos pacientes, pero no tontos.
¿Qué ha pasado? ¿Qué está pasando? ¿Hay que ocultar que somos creyentes? Evangelio significa Buena Nueva y todos estamos obligados, por nuestra fe, a proclamarla. El hecho mismo de que se celebre el domingo como día festivo, sin trabajar, ¿no es acaso por ser el Día del Señor, el séptimo día? Está claro que existe un problema en el comportamiento de la sociedad, que está recluyendo la fe cristiana a la esfera de lo íntimo. Parece que está feo, que no es apropiado demostrar que uno es creyente. No resulta relevante decir que uno va a acudir o realizar cualquier actividad religiosa. Y, por lo mismo, parece ser que, aun cuando los profesionales de los medios televisivos sean creyentes, no consideran la expresión religiosa políticamente conveniente. Aprovechemos cualquier oportunidad que tengamos para difundir la Buena Nueva; no dejemos que la insensibilidad espiritual dominante nos haga indiferentes; hagamos que cada Día del Señor sea noticia. Fernando Juan Campos Rosello |