RetrocesoA&ONº 250/8-III-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Más de cien asociaciones familiares valencianas, contra la ley de parejas de hecho
Gravísimo atentado contra el bien común
Las tres diócesis de Valencia, Orihuela-Alicante y Segorbe-Castellón difundían, el pasado 27 de febrero,
un comunicado, suscrito por un centenar de movimientos y asociaciones familiares,
en representación de más de 300.000 familias de la Comunidad Valenciana integradas en ellos,
en el que expresan su rechazo al proyecto de ley de uniones de hecho que, actualmente,
se tramita en las Cortes autonómicas. Las familias afirman que tomarán nota, para nuestra
próxima intención de voto,
y denuncian desamparo político por parte del Gobierno valenciano,
que actualmente preside don Eduardo Zaplana. Según el comunicado, que reproducimos íntegro,
los problemas humanos que pretenden solucionar con esta ley son plenamente resolubles
sin necesidad de equiparar la pura situación de hecho a la familia y sin darle un respaldo simbólico con una ley
Los Foros de Familia y vida de Castellón y Valencia, y las asociaciones y movimientos familiares vinculados a la Delegación de Familia de Orihuela-Alicante, que en total agrupan a casi cien asociaciones y movimientos de familia, cuyo listado se adjunta a este comunicado, y que vinculan a más de 300.000 familias de toda la Comunidad Valenciana, ante el proyecto de ley sobre uniones de hecho que se está tramitando en las Cortes valencianas, quieren hacer llegar a toda la sociedad y sus representantes políticos las siguientes afirmaciones:

- Mantenemos que el matrimonio responde a la estructura personal del ser humano, que se expresa en la diferencia y complementariedad sexual entre el varón y la mujer. El matrimonio no es resultado de la cultura, ni de la Historia, ni de los dictados del poder, sino que pertenece a la propia condición humana y permite que el ser humano se desarrolle en el amor, que la vida se transmita con dignidad, y que los hijos sean educados como personas únicas e irrepetibles.

- Mantenemos que el fruto propio del matrimonio es la creación de una familia. Los esposos forman ya la primera comunidad de amor y solidaridad de la que serán reflejo el resto de las relaciones familiares: paternofiliales, fraternales y de convivencia entre las distintas generaciones. La familia es, además, la célula primera de la sociedad, desde la cual se construye la propia comunidad humana. Es el modelo de todas las relaciones fraternas y solidarias que han de presidir las relaciones humanas.

- Rechazamos, en consecuencia, el proyecto de ley de uniones de hecho. Es un proyecto que margina a los matrimonios y a las familias de la Comunidad Valenciana al pretender equiparar en reconocimiento y derechos realidades totalmente distintas e incluso contrapuestas a la realidad conyugal y familiar. La familia no es una idea abstracta con la que se pueda negociar impunemente, sino una realidad.

- Denunciamos un mal uso del poder público en materia familiar. No pone en primer lugar la solución de los problemas y las necesidades de las familias valencianas, que estamos cumpliendo con nuestra misión de transmitir la vida humana, educar a nuestros hijos y formar un tejido social de entrega y acogida, y realizada en tiempos particularmente difíciles, y de grave descenso de la natalidad. Denunciamos que la prioridad del poder público hoy es introducir confusión y ambigüedad sobre el propio concepto de familia, evidenciando falta de sensibilidad social hacia nuestras familias e indiferencia hacia los problemas de reemplazo generacional. Denunciamos el desamparo político en el que hoy viven las familias. En lugar de estar protegida por recursos educativos, sociales y culturales, la familia vive hoy en el más completo olvido y despreocupación por parte de los poderes públicos que, hasta la fecha, no han sido capaces de articular una verdadera política de protección integral a la familia.

- Igualmente denunciamos una continua campaña de descrédito del matrimonio como institución. Ésta se viene haciendo desde los medios de comunicación social para dar cobertura a la pretensión de equipararlo con las uniones de hecho. Identificar el matrimonio con una moral retrógrada es una grave irresponsabilidad y una calumnia que desconoce y se burla, en primer lugar, de la verdad sobre el ser humano; en segundo lugar, de las convicciones y los valores personales sobre los cuales se asienta y se construye diariamente la sociedad; en tercer lugar, de la dignidad de aquellas personas a las que se les da una falsa respuesta a su situación.

- Queremos hacer llegar a los poderes públicos la conciencia de que formar una familia de un modo sólido y estable nunca será consecuencia ni de una ley, ni de una corriente cultural, ni de un movimiento social. La entrega matrimonial generosa y comprometida es una fuente de felicidad, no exenta ni de riesgos ni de dificultades. La familia se verá gravemente amenazada si la bondad de la institución matrimonial es obscurecida al equipararla con otras formas de conducta sexual en las que no se exige ningún tipo de compromiso moral, ya que se las considera un puro hecho, en el que cabe de todo.

- Igualmente queremos recordar que la familia es la primera instancia educadora de las personas, y que en otro tipo de relaciones que no sean el matrimonio nunca se podrá descubrir la entrega que viene determinada por la complementariedad entre el varón y la mujer.

- Queremos hacer consciente a toda la sociedad que los problemas humanos que se pretenden solucionar con esta ley son plenamente resolubles sin necesidad de equiparar la pura situación de hecho a la familia, y sin darle un respaldo simbólico con una ley. No queremos que se discrimine injustamente a las personas que conviven. Pero también nos parece injusto que la no discriminación de estas personas se haga a costa de no reconocer el valor de la familia de fundación matrimonial, y de no protegerla suficientemente.

- Finalmente, queremos hacer llegar a nuestros representantes políticos que aprobar una ley de uniones de hecho y discriminar de ese modo a las familias es un gravísimo atentado contra el bien común de nuestra Comunidad Valenciana del que tomaríamos nota para nuestra próxima intención de voto. No es una mera anécdota legislativa. Es un indicador fehaciente sobre el modelo de sociedad en el que queremos vivir. No queremos para nuestros hijos una sociedad individualista. Queremos una sociedad solidaria, comprometida y feliz. Ése es el modelo de sociedad que se construye desde la cultura matrimonial, y desde otros nobles esfuerzos que ponen la dignidad y el bien del ser humano como centro de su actuar.