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El obispo de Cartagena, monseñor Manuel Ureña, en un encuentro que mantuvo con los medios de comunicación, respondió a asuntos de marcada actualidad. En lo que se refiere al Plan Hidrológico, afirmó que, pronunciarse sobre la falta de agua, no le corresponde ni a la Iglesia, ni a él, ni a ningún obispo; en lo que debe pronunciarse la Iglesia dijo es en exhortar a todos a la solidaridad. Los sacerdotes del Delta del Ebro que se manifestaron en contra del Plan a su entender sufrirán las consecuencias y tienen que ser escuchados.
Leer un escrito en las iglesias a favor del Plan Hidrológico Nacional ha afirmado sería contraproducente, porque lo que importa en muchos casos es no arrojar leña al fuego, y no enfrentar a las personas, ni a las comunidades; además, la Iglesia no se puede embarcar en una campaña cuyo objetivo y cuya realidad, y la causa que defiende debe ser discernida y averiguada. En cuanto a lo ocurrido con la Iglesia en torno al pacto antiterrorista, monseñor Ureña afirmó que ha sido una tremenda injusticia; por eso se ha pronunciado. La Iglesia es autónoma y depende solamente de Nuestro Señor Jesucristo y del Evangelio; independiente de todos los poderes de este mundo, se expresa y hace oír acerca de realidades temporales como el matrimonio, la familia , la cultura, la economía, la política, el fomento de la paz La Iglesia piensa que debe hacer oír su voz, pero a partir de sí misma, y urgida por el Evangelio, sin coacciones de ninguna clase y sin aliarse con las fuerzas de este mundo, por nobles y plausibles que sean estas fuerzas. Aunque la Iglesia no haya querido suscribir unos determinados pactos, no quiere decir que no haya luchado con todas sus fuerzas desde siempre en contra del terrorismo. La Iglesia añadió ha de hacer brillar la verdad por encima de todo, aun a riesgo de lo que venga. A la Iglesia le duele la incomprensión y la manipulación. En lo referente a la Ley de extranjería, la Iglesia afirmó el obispo de Cartagena ha sido la que más ha hecho por los inmigrantes; ha estado ahí dando el callo, haciéndose eco y asumiendo el problema humano de estas personas. El Gobierno ha hecho muy bien en plantear un problema viejo, pero ha tomado ante él una postura de avestruz. Ha agarrado el toro por los cuernos; otra cosa es que la solución que hayan dado sea más o menos satisfactoria. La Iglesia concluyó ha hecho por los inmigrantes todo lo que ha podido hacer,y está dialogando muy seriamente con las autoridades civiles para ver si cabe una solución óptima, como podría ser cambiar la Ley de Extranjería. Hay que ver técnicamente cómo está la situación y la bolsa de inmigrantes ilegales que hay en este momento. |