|
|
Gracias, Señor, porque estástodavía en mi palabra; porque debajo de todos mis puentes pasan tus aguas. Piedra te doy, labios duros, pobre tierra acumulada, que tus luminosas lenguas incesantemente aclaran. Te miro; me miro. Hablo; te oigo. Busco; me aguardas. Me vas gastando, gastando. Con tanto amor me adelgazas que no siento que a la muerte me acercas Y sueño Y pasas
Pasa Llama Vuelve a llamarme ¿Qué hora es? No cuento Pasa Quiero seguir, seguirte Llama. Estoy perdido; |
El ciego,el sordo, anda, tropieza, vacilante, por la plaza vacía. Ya no siento quién soy. No me conozco ¡Grita! ¡Nómbrame, ¿Será que la hora undécima Avanzo, muerto de Los tres poemas mayores (1971)
Nada quiero, Señor, nada te pido; de Del campo y la soledad (1946) |
| Yo sé lo que es enfermar en una celda, y defecar entre ratas que luego pasaban junto a tu cabeza por la noche... ¿Qué me decís ahora los que creíais que sólo me han movido a cantar los lirios de un campo imaginario...? Aunque también os digo que todo era hermoso cerca de la muerte menos la muerte misma. Respirar y amar de lejos..., era hermoso... Gracias, Señor, por haberme dejado sin heridas en el alma. de Memorias y compromisos (1966) |