Libros
DIOS, EN EL PENSAMIENTO
Título:Una historia de la Filosofía desde la idea de Dios
Autor: Wolfhart Pannenberg
Editorial: Sígueme
No sé hasta qué punto es cierto, como dicen, que el autor de estas cuatrocientas páginas, el teólogo evangélico Wolfhart Pannenberg es, en todos los sentidos de la palabra, el más católico universal de los teólogos protestantes. Lo que sí queda claro, después de la lectura de esta apasionante historia de la Filosofía desde el eje copernicano de la idea de Dios, es que hay una lectura ecuménica válidamente universal de la encíclica de Juan Pablo II Fides et ratio. El denominado giro antropológico sigue siendo la base de la reflexión filosófica de nuestros días. Pero dentro de este giro, en su orientación, los matices son importantes. El proceso de de-construcción de la realidad del hombre, de la realidad del mundo, en palabras del filósofo Withehead, del acontecieminto como categoría fundamental de la presencia de lo real, nos remite a una perdida posibilidad de apertura a lo real-trascendente. Esta pérdida lo es también de la potencialidad del pensamiento sobre la concepción de la totalidad en la naturaleza de lo creado, de la incapacidad de adentrarse en la dinámica de la creación. Porque de lo que se trata, y de lo que trata este libro, es, precisamente, de hacernos comprender la viabilidad y la modernidad de la línea trazada entre la idea de Dios y el concepto de mundo y de hombre. Una solución de continuidad que, pese a la supuesta caída de la metafísica, sigue interesando a las mentes abiertas, en las sociedades abiertas.
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LA TRANSMISIÓN DEL SABER
Título: La Tercera Fase. Formas de saber que estamos perdiendo
Autor: Raffaele Simone
Editorial: Taurus
Este libro nos habla de los interesantes procesos en la evolución de las formas de conocimiento de la Humanidad. Para ser más precisos, se refiere, fundamentalmente, a la actual situación en la que nos encontramos: la denominada tercera fase o espacio de nueva configuración de los modelos cognitivos que, por la generalización de la aplicación tecnológica, están produciendo unos efectos sociales aún no controlados. La denominada por el autor primera fase se generó con el invento de la escritura; la segunda, según la denominación de E. Eisenstein la revolución inadvertida, con el invento de la imprenta. Ahora nos encontramos en la tercera fase, la época de la televisión y del ordenador, o, para ser más exactos, de la informática y de la telemática, motores de un cambio difícilmente predecible. Un cambio que es, y significa, una nueva cultura. Se puede discutir si en el tiempo de cambio de una fase a otra y no debemos olvidar que toda generalización es siempre injusta con la realidad perdemos parte de un tesoro acumulado por la herencia de una sabiduría personal y social, que depende de los medios de transmisión. Parece que, en las etapas anteriores, esa pérdida en el salto de una etapa a otra se había recuperado con la fidelidad a unos procesos vitales, en el contenido sustantivo del pensamiento sobre las realidades primeras y últimas. ¿Ocurrirá así en nuestros días, en la tercera fase? Una incógnita más, para nuestra historia.
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