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J. C. RomaTras el anuncio de George W. Bush de congelar los fondos que servían para financiar el aborto a nivel internacional, especialmente en los países pobres, la Unión Europea o, al parecer parte de ella pretende colmar este decisivo recorte. Al menos éstos son los propósitos del Comisario europeo para el Desarrollo, Paul Nielson, quien ha afirmado: Si es necesario que alguien llene la diferencia de la decencia tras las recientes decisiones, lo haremos nosotros. La Comisión Europea, por tanto, como ha informado el diario británico The Independent, pretende marcar del aborto la diferencia con respecto a la nueva Administración estadounidense. La primera medida del Presidente Bush fue la cancelación de los fondos federales que sirven para financiar a las organizaciones que difunden el aborto y otros sistemas de control demográfico en el mundo. En algunos países, como en Perú, Brasil o India, las autoridades sanitarias han recibido denuncias gravísimas por la violación de los derechos humanos de mujeres víctimas de campañas promovidas por organizaciones financiadas por Estados Unidos, que no cumplían con los requisitos mínimos de información al interesado. |
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El portavoz de Bush, Ari Fleischer, ha explicado, para justificar la medida, que el Presidente no es favorable a usar el dinero de los contribuyentes para difundir el aborto. La medida de suspender la política de Ciudad de México (así se conocen estas disposiciones, en referencia a la Cumbre de las Naciones Unidas celebrada en esa ciudad) ya había sido adoptada en 1984, por el entonces Presidente Ronald Reagan, en virtud precisamente de las graves violaciones de los derechos humanos cometidos por estas instituciones.
Según el comisario Nielson, la decisión de Bush pone en riesgo la suerte de millones y millones de mujeres pobres, marginadas y abusadas. Su portavoz, Michael Curtis, declaró después a la BBC que la Comisión para el desarrollo ya está trabajando para calcular exactamente cuál será la cantidad económica que perderán las organizaciones abortistas a causa de la decisión del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Nielson no es, sin embargo, el único que en Europa quiere financiar el aborto en el mundo con dinero de los contribuyentes europeos. Entre otros, ha recibido el apoyo de Clare Short, Secretaria para el Desarrollo Internacional, del Gobierno de Tony Blair. A inicios del mes de febrero, ambos mantuvieron un encuentro en el que Short explicó que su país está impaciente por desempeñar un papel más activo en las políticas internacionales de control demográfico. Su homóloga holandesa, Eveline Herfkens, ha exigido una rápida y fuerte respuesta europea a los recortes de Bush al aborto. En realidad, la medida afecta sobre todo a dos agencias: el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y la International Planned Parenthood Federation (IPPF), la mayor organización del mundo en la promoción del aborto, presente con sus proyectos en 180 países. De hecho, la directora de IPPF, Ingar Brueggemann, ha aplaudido sonoramente la toma de posición de la Unión Europea. Según fuentes de la misma IPPF, en el año 2000 la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) ha destinado a esta organización cinco millones de dólares. En estos momentos la Unión Europea destina 44 millones de dólares a programas de control natal. Ahora, según pretenden los exponentes de Bruselas, los contribuyentes de la Unión Europea deberían poner de sus bolsillos (obviamente con impuestos) más dinero para eliminar a niños no nacidos. |