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Inma Álvarez
El primer obispo sobre el que existe documentación fidedigna es san Justo (año 527), aunque la tradición afirma que la fe llegó, por primera vez a la comarca de Urgell, de san Tesifonte, discípulo de Santiago. Parece que hubo un primer templo paleocristiano en los alrededores del actual, del cual prácticamente no han quedado vestigios; los árabes llegaron a los Pirineos entre los años 714 y 720, y el clero urgelense se refugió en Borgoña, aunque hay testimonios sobre un tal obispo Anambad, mandado quemar vivo por el valí musulmán de Llívia. Se sabe también de las disputas en torno a la herejía del adopcionismo, introducida en Urgell por el obispo Félix; y, en fin, de la destrucción de la ciudad por los árabes en el 793, que habría arrasado el antiguo templo, tras lo cual se habría construido una catedral carolingia, de la que prácticamente sólo se conserva el acta de consagración (año 819), en el Archivo Capitular. En el siglo XI la diócesis se libra definitivamente del yugo musulmán por obra de su Patrono, el obispo san Ermengol, que habría iniciado las obras de la tercera catedral, esta vez ya románica. Sin embargo, apenas 50 años después, en tiempos del obispo san Odón (siglos XI-XII), hubo que derribar el templo, que amenazaba ruina, y construir el definitivo, que, con más o menos añadidos, subsiste en la actualidad. De la época de san Ermengol queda una de las joyas del arte medieval, el Beato de la Seo de Urgell, copia del Comentario del Apocalipsis de Liébana. |
| La catedral de Santa María de Urgell está considerada un ejemplo único del románico catalán por sus influencias arquitectónicas italianas y alemanas (sucede con el ábside central y con el campanile bicolor que remata la fachada principal). Se trata de una construcción de planta basilical, en cuyo crucero hay cinco ábsides. A ambos lados del transepto hay dos enormes torres cuadradas, llamadas de San Salvador y de San Justo, y, encajado entre la nave y el transepto, se levanta un bellísimo claustro del siglo XIII, en cuyos capiteles, curiosamente, no hay representadas escenas evangélicas, sino motivos vegetales, zoomórficos y de figuras humanas. Las pinturas murales medievales conservadas en los ábsides de la catedral son de una extraordinaria belleza.
Posteriormente se fueron añadiendo otros elementos, como el coro, el enrejado, las vidrieras y los retablos del siglo XV, así como los elementos barrocos añadidos en 1766. Fue preciso fortificar la catedral durante el siglo XVI por las continuas amenazas invasoras de los hugonotes; posteriormente (1793) el templo fue saqueado por los franceses. Ya en los primeros años del siglo XX, hubo una primera restauración del conjunto arquitectónico, ordenada por el obispo Benlloch; hubo otra posterior en 1950, la más importante, tras los incendios y saqueos de la guerra civil. La Seo fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1931. |