RetrocesoA&ONº 251/15-III-2001SumarioLa fotoContinuar

Los terroristas actúan
como si Dios no existiera

De Roma a Madrid, de Cuenca a Bilbao. La Iglesia, que es una y católica, universal, ante la barbarie de un nuevo asesinato, no tiene otra palabra que la del Evangelio de la vida, memoria de esperanza para la liberación definitiva. El atentado que costó la vida al joven hertziana Iñaki Totorika, en palabras del cardenal Rouco y de sus obispos auxiliares, es el más grave desprecio a Dios, que pisotea la vida y dignidad del ser humano, siembra muerte y desolación, y destruye los lazos de la convivencia social. El obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, en el funeral por esta víctima de la banda terrorista ETA nos ha recordado que el eclipse de Dios en la conciencia de muchos y en amplias zonas de la sociedad oscurece la dignidad trascendente de la persona y proyecta sombras sobre el sentido de la vida humana y debilita las convicciones morales. No es bueno para la sociedad orientar el presente y el futuro como si Dios no existiera. Contar con Dios nos mueve a vivir con respeto , con amor y con esperanza. No es indiferente para la erradicación del terrorismo que respondamos a la pregunta, frecuentemente escuchada en la Sagrada Escritura ¡Ojalá se plantearan los terroristas esta pregunta!. Lo ha recordado Juan Pablo II (en la foto, recibiendo los aplausos de la Delegación oficial española) en el acto de beatificación de 233 mártires de la persecución religiosa en España, fiesta de la coherencia en la historia de nuestra vida de fe. Ningún motivo, ninguna causa o ideología pueden justificarlo. Sólo la paz construye los pueblos. El terror es enemigo de la Humanidad. No se puede decir más claro. ¿Para qué más alto?