RetrocesoA&ONº 251/15-III-2001SumarioRaícesContinuar
Una exposición conjunta recoge piezas artísticas del Medioevo
Galicia y Portugal, unidos por el Románico
Dos Fundaciones, la Pedro Barrié de la Maza y la Calouste Gulbenkian , colaboran desde 1990 para acercar la realidad
cultural de Galicia y su vecino Portugal; fruto de este acuerdo ha sido, entre otras, esta exposición sobre arte románico,
que viajará, entre otras, a las ciudades de Pontevedra, Lisboa y Oporto durante este año
Inma Álvarez

Para Galicia, el románico supone el arte primordial, pues coincide con la época de mayor esplendor de su historia (siglos XI-XIII), cuando Santiago de Compostela se convirtió en el tercer centro de la cristiandad junto con Roma y Jerusalén. Parece que el mayor impulso constructivo, de mano sobre todo del gran arzobispo Gelmírez (el primer arzobispo de Santiago), se vivió intensamente bajo los reinados consecutivos de Alfonso VII (prácticamente entre 1126 y 1157), Fernando II (1157-1188) y Alfonso IX (1188-1230), monarcas de León, que hicieron de Santiago la ciudad más importante del Reino. A esa época pertenecen las obras más importantes: las cinco catedrales (Santiago, Tuy, Mondoñedo, Lugo y Orense) y decenas de templos repartidos por toda la región, la Colegiata de Bayona, los catorce imponentes monasterios cistercienses, como los de Oseira, Melón y Armenteira, etc.

Para Portugal, en cambio, el románico se instala más tardíamente (siglo XII), coincidiendo, según los expertos, con su separación de León y su afirmación como reino independiente. De hecho, fue Alfonso Enríquez, el hijo de Enrique de Borgoña, primer señor feudatario de Portugal, el que, tras su proclamación como rey tras la victoria de Ourique, inició un ambicioso proyecto de construcción y de instauración del románico. Las obras más destacadas, sin embargo, se deben a su sucesor, Alfonso I, que mandó construir la catedral de Lisboa y que fundó el panteón regio de Santa Cruz, de Coimbra. Por su situación geográfica y su mayor implicación territorial en la Reconquista, las construcciones portuguesas revisten un carácter defensivo mayor que las gallegas. La catedral de Coimbra, por ejemplo, está rematada por una fila de almenas, dándole un aspecto de iglesia militar impensable en la catedral compostelana. No obstante las diferencias, el influjo artístico de Galicia, sobre todo del estilo impuesto por la catedral de Santiago, en las construcciones portuguesas es evidente, y se puede observar aún en las catedrales románicas del país, Coimbra, Évora y Lisboa.

La muestra recoge casi 60 piezas de pequeño tamaño (relicarios, esculturas y fragmentos de bajorrelieves), cedidas por iglesias, museos y monasterios, junto con los fondos propios de las Fundaciones que han llevado a cabo esta exposición, Pedro Barrié de la Maza y Calouste Gulbekian, y unas 200 fotografías (100 de Galicia y 100 de Portugal).

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