RetrocesoA&ONº 252/22-III-2001SumarioCriteriosContinuar
El cine
El cine es un producto síntesis: recoge en sus imágenes luminosas, vivas y parlantes, toda la tradición pictórica, plástica y teatral del pasado; y luego, integra los logros sonoros de la radio, los luminosos de la fotografía, los verbales de la literatura y del teatro, y el encanto de la música, en lo que se ha llamado el espectáculo total. Más que la séptima entre las bellas artes, puede denominarse con justicia el compendio de todas ellas.

El cine es reproductor fiel y fascinante de la vida humana en todas sus facetas. Transcribe, con singular maestría, los rasgos de la vida real, pero seleccionando aspectos honorables o vergonzosos, sublimes o denigrantes, reales o de invención. Ha sido en su historia vector de culturas, estampas de vida y costumbres de los distintos países. Mas, al ser obligadamente una industria, por los costos de inversión y los circuitos de distribución, el cine ha estado supeditado siempre a los intereses comerciales, constituidos muchas veces en objetivos determinantes de productores y actores, aun a costa de valores humanos y de principios éticos.

En el haber histórico del cine, a los cien años de su origen, hay que apuntar las obras, no pocas veces maestras, en las que se exalta la grandeza moral de muchos seres humanos, se intercomunican tesoros de arte y cultura de los diferentes pueblos, se impulsa la solidaridad entre los seres humanos, se apuesta por la liberación de los humildes y, en su conjunto, por la justicia, la libertad y la paz. Muchos de esos filmes rezuman todavía el indubitable sabor de su origen cristiano.

Animamos con ahínco a los cristianos comprometidos, a los hombres y mujeres de buena voluntad que se mueven en el vasto entramado del mundo cinematográfico, a que laboren por la calidad humanística de sus productores. Y, ¿cómo no?, recomendamos a toda la comunidad cristiana la estima y el uso del buen cine, para el disfrute artístico, el descanso espiritual, el desarrollo cultural de chicos y grandes. Y proponemos la utilización de la cultura audiovisual en la misión evangelizadora de la Iglesia.

Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social
30-IV-1995