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Dos asesinatos más


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Cambian Gobiernos, pasan ministros, dirigentes de empresas, pasan generaciones enteras... y, desgraciadamente, inhumanamente, la barbarie etarra continúa corroyendo la vida española, y acabando con la vida de los españoles. Nada sería peor que acostumbrarse al asesinato. Es verdaderamente justo, pero terrible y muy triste, que, una semana tras otra, la foto de la semana tenga que ser la de un nuevo asesinado por ETA. Esta semana ha sido don Santos Santamaría Avendaño, un servidor del pueblo como Mosso dEsquadra al servicio de la Generalidad de Cataluña, en Rosas; y, al cierre de este número, llega el mazazo del asesinato del concejal socialista, Teniente de Alcalde en Lasarte, don Froilán Elexpe Inciarte. Es muy triste que, como han dicho los obispos españoles en su nota de condena, a ETA no le importe la vida de los inocentes y el amedrentamiento de los ciudadanos, con tal de imponer su voluntad. El cardenal Rouco ha sido tajantemente claro: Los cristianos no podemos en modo alguno transigir con el crimen. Quienes lo hagan, no merecen el nombre de cristianos. Es muy triste que el líder del PNV no diga, como dijo con justicia cuando fue asesinado el Ertzaina don Iñaki Totorika: Era uno de los nuestros. Pues sí, sí era uno de los nuestros, como lo era el Ertzaina y como lo son todas y cada una de las víctimas del terrorismo. La Guardia Civil, la Policía, las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, hacen lo que pueden y más; pero cabe preguntarse si la sociedad, si el Estado, si los medios de comunicación, hacen todo lo que pueden y más. Alguien del Gobierno dijo el pasado fin de semana que no es asumible controlar coche por coche en la frontera. Lo que se hace para evitar la fiebre aftosa, ¿no se puede hacer para evitar la muerte de un ser humano? ¿Eso no es asumible? La sociedad y el Estado, ¿hacen todo lo que pueden y deben?
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