RetrocesoA&ONº 252/22-III-2001SumarioMundoContinuar
Nota de la Nunciatura en España y la Conferencia Episcopal sobre las OMP
Desorbitada información
Ante las reiteradas y desorbitadas informaciones aparecidas en distintos periódicos referentes al relevo al frente de la Dirección Nacional en España de las Obras Misionales Pontificias (OMP), de las que podría desprenderse que la responsabilidad de la Iglesia y la tutela de los bienes que con la generosidad de los fieles se destinan a la actividad misionera no hubiera sido ejercida con todo el rigor que las normas canónicas y la seriedad pastoral requieren, nos vemos en la obligación de hacer públicos los siguientes extremos:

1. El nombramiento del anterior Director Nacional tuvo lugar el día 13 de septiembre de 1995 por un período de cinco años, que vencía el 13 de septiembre de 2000. Es obvio que nadie tiene derecho a la renovación de un cargo otorgado para un determinado período de tiempo. El relevo al frente de la Dirección Nacional en España de las OMP se ajustó a la más estricta legalidad canónica. El nuevo Director Nacional tomó posesión de su cargo el día 7 de marzo de 2001.

2. La intervención extraordinaria de la Santa Sede en la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias comienza con la designación por parte de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos de una Comisión que visite la Dirección Nacional a fin de conocer la situación pastoral y económica. Tal Comisión fue formada por monseñor Carlos Osoro, obispo de Orense, representante de la Conferencia Episcopal Española (CEE); monseñor Jesús Irigoyen, Canónigo de la Basílica de San Pedro, y monseñor Bernard A. Prince, Secretario General de las Obras Pontificias de la Propagación de la de Fe y de San Pedro Apóstol. Esta Comisión visitó la Dirección Nacional los días 25-26 de marzo de 1998.

3. Como consecuencia del informe elaborado en esta visita, el día 17 de julio de 1998, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a propuesta del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, confió a monseñor Santiago Martínez Acebes, arzobispo de Burgos, el cometido de ordenar y supervisar la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España. El 19 de noviembre de 1998, el señor arzobispo de Burgos presentó su dimisión por razones de salud.

4. Con fecha 2 de diciembre de 1998, el señor Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos encarga al Comité Ejecutivo de la CEE, con el señor cardenal arzobispo de Madrid, continuar la intervención con la facultad de delegar en una o más personas. Esta delegación recae en la persona del obispo auxiliar de Madrid, monseñor César Franco Martínez, y se hizo efectiva el 16 de diciembre de 1998. Entre las tareas asignadas se encontraban la de llevar a término una auditoria y de formar un nuevo Consejo de Administración.

5. Con tal fin y el de proceder a la normalización de la Dirección Nacional, se nombra, bajo la dirección del Obispo delegado, una Comisión de expertos en Economía y Derecho, que sigue los trabajos de la auditoría y controla la gestión económica. La firma auditora, de reconocido prestigio, y la Comisión no encontraron malversaciones de fondos en las OMP, sino gestiones contables incorrectas. Las siguientes intervenciones obedecieron a la necesidad de hacer efectivas las recomendaciones de la auditoría y tuvieron la finalidad de favorecer el correcto funcionamiento de las OMP preservando al mismo tiempo el buen nombre de quienes las dirigían.

6. En orden a la normalización de la situación de las OMP, se hubo de indemnizar, conforme a la legalidad vigente y con el consentimiento de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, al gerente despedido por el Director Nacional el día 3 de diciembre de 1998, durante el tiempo que medió entre la dimisión del señor arzobispo de Burgos y el nombramiento del nuevo interventor.

7. Realizada la labor encomendada, el 17 de marzo de 2000, el señor cardenal arzobispo de Madrid solicitó a la Santa Sede que diera por finalizada la intervención extraordinaria en las OMP, lo que tuvo lugar el 26 de abril del mismo año, quedando bajo la dirección del mismo Director Nacional. A éste se le ordenó seguir reuniéndose con una Comisión creada ad hoc e informar mensualmente, mediante actas, tanto al Prefecto de la Congregación como al cardenal arzobispo de Madrid. No tenemos constancia de que dicha Comisión haya sido convocada. El Director Nacional ha enviado en los meses siguientes informes frecuentes a los señores obispos hasta la fecha del nombramiento de su sucesor.

8. Por último, la Nunciatura Apostólica y la CEE desean expresar su dolor y deploran que en estas informaciones se hayan mezclado otros asuntos que afectan a la fama de dignos representantes de la Iglesia de quienes se guarda grato recuerdo y afecto, y que no tienen relación directa con la intervención de la Santa Sede en la Dirección Nacional de las OMP. Desean asimismo garantizar a la opinión pública, y especialmente a los amigos y benefactores de las OMP, su inequívoco compromiso en pro del correcto y preciso uso de los fondos de esta Institución, cuya irreprochable trayectoria de ciento cincuenta años de historia no puede quedar empañada por lo que haya sido una información deficiente y manipulada, abierta a sospechas y a dudas infundadas.

9. Al mismo tiempo reiteran su pleno respaldo y confianza en monseñor Francisco Pérez González, nuevo Director de las OMP en España, seguros de que su servicio al frente de las mismas disipará cualquier inquietud. Esperan también que cada una de las personas afectadas sabrá comportarse con caridad cristiana sin anteponer los propios intereses a los de la verdad y la evangelización.

Madrid, 20 de marzo de 2001