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Rosa Puga DavilaLa nueva sede de Ayuda a la Iglesia necesitada, situada en la calle Ferrer del Río, 14, sustituye a los pisos que, en la misma calle, albergaron esta asociación durante más de 30 años. Un local mucho más amplio ha permitido que la nueva sede tenga una capilla y un salón de actos, en el cual todos los jueves se impartirán conferencias. En el acto de inauguración de los nuevos locales, se presentó también la página web: www.ayudaiglesianecesitada.org, a través de la cual el visitante puede acceder a datos como la Historia, ámbitos de Ayuda, medios para recaudar donativos, proyectos del mes, bienhechores, ecumenismo, enlaces, o a la Agenda y al Boletín de esta asociación de ayuda a la Iglesia en las regiones más pobres del mundo. AIN es una asociación pública y universal existente en 17 países, y eregida por la Santa Sede, para ayudar y apoyar las iniciativas de la Iglesia llevadas a cabo en más de 100 países, por más de 600.000 personas. Sus puntos clave de ayuda son la formación y educación permanente de sacerdotes, religiosas y catequistas; la ayuda a la edificación y renovación de iglesias, capillas, conventos, seminarios y centros de catequesis; contribución al sustento de sacerdotes pobres, y de religiosos; impresión y envío de libros religiosos, sobre todo de la Biblia, también de la Biblia del niño; la emisión de programas religiosos por radio y televisión; instalación de imprentas; y la ayuda para la compra de vehículos y para la pastoral de los refugiados. |
| Como se recoge en su página web, la actividad de la AIN pretende ser incansable, para que a nadie en la Iglesia necesitada se le niegue la práctica de la fe, la libertad de conciencia, la dignidad y la esperanza.
Una carta del fundador La Secretaria General de la AIN, Antonia Willemsen, leyó en el acto de inauguración la carta enviada por el padre Werenfried van Straaten, fundador de Ayuda a la Iglesia necesitada: Queridos amigos: Al no poder estar con vosotros personalmente, quiero ante todo saludar muy cordialmente a su eminencia, a todos los bienhechores, colaboradores e invitados y, naturalmente, a José María. Os doy las gracias porque esta nueva sede es el fruto del apoyo incondicional y generoso que venís ofreciendo desde hace muchos años. Sin duda, el contar con la presencia física del Señor redundará en un mayor y mejor servicio a nuestros hermanos de la Iglesia necesitada. Hoy he celebrado la Santa Misa por todos mis queridos bienhechores españoles vivos y difuntos. ¡Qué Dios os bendiga! Werenfried van Straaten |