RetrocesoA&ONº 253/29-III-2001SumarioEspañaContinuar
La Asociación cultural Charles Pèguy reúne en una mesa
redonda a Cisneros, Jáuregui y Oriol
La fe, un hecho público
La sede de la Organización de Estados Iberoamericanos en Madrid acogió el pasado 15 de marzo una mesa redonda, organizada por la asociación cultural Charles Pèguy, en la que intervinieron Gabriel Cisneros, diputado del PP y uno de los ponentes de la Constitución, Ramón Jáuregui, del PSOE, y José Miguel Oriol, editor y uno de los responsables del movimiento eclesial Comunión y Liberación. De este modo, en la conmemoración de los 25 años de democracia, se ofreció un juicio sobre las bases de nuestro sistema político, los fundamentos que hicieron posible la Constitución y el desarrollo de la sociedad civil en este período

La mesa redonda, titulada 25 años de democracia: ¿qué Estado?; ¿qué sociedad civil?, dió lugar a un diálogo fecundo, en el que los ponentes debatieron sobre los límites de cualquier sistema político para responder a las aspiraciones humanas, la cultura estatalista española, o la validez del principio de subsidiariedad.

GabrielCisneros hizo gala de sus amplios conocimientos y ofreció un magistral análisis de estos 25 años de democracia y de la transición. A continuación, los tres invitados respondieron a algunas preguntas del público sobre cuestiones como la educación, o la necesidad —en palabras de Jáuregui— de más sociedad civil y más tercer sector, y del fortalecimiento del trabajo cívico.

Preguntado por la iniciativa Cristianos en el PSOE, con la cual se pretende abrir puertas y tender puentes entre el partido y el mundo cristiano, Jáuregui comentó cómo el Partido socialista, por la tradición de nuestro país, ha sido un partido clásicamente anticlerical, que ha confundido a veces el clericalismo con el cristianismo, con la gente de Iglesia, con los cristianos, y que ha hecho de un exacerbado laicismo una especie de cierres de puertas a lo que era la existencia de cristianos que convivían en fines y en objetivos, y, sobre todo, en prácticas. Para Jáuregui —quien, desde el PSOE, ha sido partidario de reabrir un diálogo con la Iglesia—, la historia de España nos ha marcado. El PSOE fue protagonista de la preguerra civil en aquellos años de la República tan tremendos, y la Iglesia española ha sido protagonista del franquismo también. Esto nos ha separado profundamente.

Aunque Ramón Jáuregui confesó que ahora ya no manda tanto en el partido como antes, siempre —dijo— he marcado como objetivo de esta política propuesta en mi partido el tender puentes, y cuando mandé un poco lo propuse y lo hicimos. Jáuregui cree que son dos mundos que pueden converger, porque creo que la moral cristiana tiene que iluminar la reflexión de la izquierda, la renovación del pensamiento de la izquierda, y porque creo que el partido socialista tiene que ofrecerse a quien, desde el compromiso con su fe, desea una opción partidaria, ya que más del 50 por ciento de los que nos votan son cristianos. En fin, porque creo que la religión no es un hecho privado, sino que es un hecho público, y un partido no puede dar la espalda a esa realidad.

La moral socialista —aportó Oriol—, ¿de dónde deriva? De lo que yo llamo el segundo período histórico: el del abandono de la fe y la conservación de la moral cristiana. La tendencia comunitarista, la confianza en la persona del otro, la posibilidad de reconstruir la comunidad destruida está basada en la tradición del personalismo cristiano, que no lo ha inventado Mounier, sino que viene desde Jesucristo.

Para la renovación del pensamiento socialista, Oriol les deseó que empecéis a confiar más en la persona, y en la libre-asociación de personas. Permitiría un comunitarismo nuevo, que hace falta evidentemente como control y como tope al ultraliberalismo, al capitalismo salvaje.