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El rostro incorrupto de Juan XXIII
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Juan Pablo II desea que los restos mortales del Beato Juan XXIII pasen de la cripta a la basílica de San Pedro. Cuando, recientemente, y con este fin, se procedió al reconocimiento canónico de los restos mortales, la sorpresa fue que el rostro de Juan XXIII aparecía en perfecto estado de conservación, tal y como cuando fue enterrado (foto), el 3 de junio de 1963, y las manos siguen manteniendo el crucifijo. Los técnicos inyectaron formol en su cuerpo para permitir una larga exposición a los fieles antes de su inhumación, como se hace con los Papas fallecidos desde mediados del siglo XX. Por el momento nadie en la Santa Sede habla de hipótesis sobre hechos sobrenaturales, pero evidentemente se trata de un hecho absolutamente extraordinario
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