RetrocesoA&ONº 258/5-V-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Congreso-Encuentro Fe y Cultura 2001, en Tenerife
Una razón de ser:
el compromiso con el hombre
Con el lema Un mundo para todos, fiel a su cita de anual de finales de abril
—en esta ocasión, de los días 23 al 28— se celebró, en el Centro de Estudios Teológicos de Tenerife,
el X Congreso Diálogo Fe-Cultura y XIIEncuentro en la cultura,
organizado por este Centro de estudios con la colaboración de la Universidad de La Laguna
J. C. (Tenerife)

La décima edición de este congreso Diálogo Fe-Cultura, celebrado de los días 23 al 28 de abril, se ha destacado tanto por la extraordinaria participación de alumnos (algo más de doscientos), como por el elevado nivel de sus conferenciantes de ámbito español e internacional, así como por la creatividad de sus actividades artísticas, que en esta ocasión han sido, en algunos casos, pioneras. Los estudiantes de la Universidad de la Laguna inscritos quedaron sorprendidos e interpelados precisamente por una de las iniciativas más originales de la edición 2001: la Muestra interactiva Diez años de Congresos Diálogo Fe-Cultura.

La exposición se convirtió en una gran encuesta con la que se pudieron valorar las actitudes de los participantes ante los grandes desafíos que afronta Canarias y el mundo globalizado a inicios de siglo. Los expositores, preparados por el Seminario Mayor de la diócesis tinerfeña, abordaban temas tan decisivos como Matrimonio y familia; Luces y sombras de Canarias; Pobreza e inmigración; Derechos Humanos; La Justicia; Diálogo fe-cultura; y Educación. Ninguno de los presentes olvidará el expositor que acogía al visitante con un gran letrero: Canarias, el paraíso. Con fuerza gráfica contundente se contrastaba la imagen publicitaria de las islas, idílico rincón turístico, con sombras que también forman parte de su realidad cruda y dura: mujeres maltratadas, datos sobre pobreza y marginación, la situación de inmigrantes ilegales en condiciones desesperadas...

El arte canario, como todos los años, se hizo también presente en el Congreso-Encuentro con una sugerente exposición que, en esta ocasión, llevaba por título Abiertos al absoluto. Al contemplar las sugerencias artísticas de pintores consagrados, así como jóvenes promesas canarias, los participantes en los momentos de pausa del congreso dialogaban sobre los temas puestos en el tapete de la discusión por los conferenciantes.

Los ponentes, de hecho, destacaron por su elevado nivel y su amplia representación internacional. Abrió el panorama de la discusión el profesor Juan María Laboa, catedrático de Historia de la Universidad Comillas, quien hizo un repaso de las Luces y sombras del siglo XX. Una de las intervenciones que más comentarios suscitó fue la ponencia de Ana Oramas González-Moro, alcaldesa de San Cristóbal de La Laguna: El compromiso con el hombre y con la sociedad, razón de ser de la política.

LOS GRANDES DESAFÍOS


Los grandes desafíos del mundo a inicios del siglo XXI, como son la descomposición de la familia y el nuevo escenario de la globalización, fueron analizados, respectivamente, por Gerardo Pastor Ramos, catedrático de Sociología de la Universidad Pontificia de Salamanca, y por Antonio Garrigues Walker, Presidente de la Fundación José Ortega y Gasset.

Las emergencias sociales, económicas y políticas que atraviesa en estos momentos Venezuela fueron ilustradas, con la fuerza de testimonios de primerísima mano, por monseñor Baltasar Porras Cardoso, arzobispo de Mérida y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Dos de los teólogos más prestigiosos en el escenario mundial también se hicieron presentes en el Congreso, en su décima edición. Por una parte, el doctor Bruno Forte, catedrático de la Facultad de Teología de Italia Meridional, expuso en todo su atractivo El Evangelio de la vida, un proyecto de futuro. Por otra, el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, Prefecto de la Congregación para el Clero, afrontó uno de los argumentos de mayor actualidad en el pensamiento cristiano: el testimonio de Cristo en el diálogo fe y cultura, en su ponencia "Dominus Iesus" y el diálogo fe-cultura.

Esta última ponencia del cardenal Castrillón fue un verdadero broche de oro del Congreso. Citando la expresión de Paul Ricoeur que define nuestro tiempo como el de Hipertrofia de los medios y atrofia de los fines, puso en evidencia cómo el siglo XX que ha fenecido ha sido sobremanera grande y rápido en sus cambios, y su velocidad ha arrollado a multitud de hombres. Un tiempo de éxitos y de fracasos, ambos ingentes. Recordó asimismo la descripción que santo Tomás de Aquino hace de la inteligencia, como apenas una chispita de la luz de Dios. He aquí —añadió el cardenal— la pequeñez de la Ilustración que rompe con la trascendencia: se quedó con la chispita y despreció el Sol. Frente a esto, mostró el faro que ha significado el Concilio Vaticano II, con su Constitución Lumen gentium, que se refleja en la Iglesia, Madre y Maestra.

Un espléndido colofón del Congreso fue el concierto que mostró el buen hacer musical de la Schola Cantorum del Seminario diocesano, y el magnífico final de las piezas interpretadas por el grupo Jazzcore, realmente extraordinario. A lo largo del Congreso pasaron también otros artistas consumados, como la Coral Universitaria de La Laguna, que ha celebrado este año su trigésimo aniversario con una gira por Asia, y que interpretó sugerentes villancicos del Renacimiento italiano, así como un intenso, espiritual afro-americano. Don José Antonio González Revuelta sorprendió al auditorio con una sesión de ilusionismo; y la campañíaTroysteatro puso en escena la pieza Particular Barroca, dirigida por Ernesto Rodríguez Abad.

La fe y la cultura se han vuelto a encontrar de manera inmediata, espontánea y amena en la última edición de este Congreso-Encuentro, que ha suscitado gran interés en los medios de comunicación.