RetrocesoA&ONº 258/5-V-2001SumarioDesde la feContinuar
Una olvidada frase de Juan XXIII
L'Osservatore Romano ha sorprendido recientemente con la publicación íntegra de las palabras
en latín que Juan XXIII pronunció el 11 de octubre de 1962, en el solemne discurso de apertura
del Concilio Vaticano II, que fueron traducidas del latín y publicadas en el diario vaticano al día siguiente,
sin una referencia a la tradición. Así lo ha contado Luigi Accatoli en el diario italiano Il Corriere della Sera
L'Osservatore Romano ha vuelto a proponer la cuestión de las traducciones inexactas de una frase latina pronunciada por Juan XXIII en la apertura del Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962. Se trata de una frase en la cual el Papa pide que el Concilio dé un salto adelante en la comprensión de las enseñanzas de la Iglesia, para reexponerlas del modo que mejor respondan a nuestro tiempo, pero conservando el sentido y la sentencia (en latín: eodem sensu eademque sententia). Las inexactitudes denunciadas consisten en el hecho de que algunas traducciones omiten el inciso conservando el sentido y la sentencia.

¿Por qué el diario vaticano pide hoy a los expertos que se atengan al texto original? El padre Gino Concetti, que firma el artículo, motiva la petición en el hecho de que circulan traducciones incorrectas: y esto es cierto. Pero también es cierto que la falta de correspondencia entre el texto latino y la traducción italiana —publicada originalmente por L'Osservatore Romano— fue inmediatamente señalada y otras traducciones se adecuaron al texto latino.

Nuestra opinión es que aquel problema, sea planteado —quizá por iniciativa de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger— en función de la más seria de las disputas actualmente en la catolicidad: la de la relación entre el Concilio Vaticano I y el Concilio Vaticano II. Es decir, sobre el modo de unirlos, superando las pentaciones opuestas de volver a la verdad del primero, considerando peligroso el aggiornamento del segundo, o de interpretar el segundo como superación del primero.

La preocupación de poner juntos ambos Concilios, interpretando uno a la luz del otro y viceversa, apareció claramente el septiembre pasado, cuando fueron proclamados beatos, en una misma ceremonia, el Papa del Vaticano I (Pío IX) y el del Vaticano II (Juan XXIII).

La frase latina de Juan XXIII que muchas traducciones omiten —sencillamente porque traducen aquella traducción de L'Osservatore Romano— era una cita del Vaticano I: aquí está el quid de la cuestión. ¿Por qué la traducción de L'Osservatore no contenía ese inciso? Quizá no se llegará nunca a restablecerlo, escribía ayer L'Osservatore. Pero se sabe sustancialmente como fueron las cosas. Por la reconstrucción de la redacción de aquel texto (presentada ya en 1984 por los historiadores Alberigo y Melloni), resulta que en el texto original italiano, revisado personalmente por el Papa, no estaba ese inciso. Fue añadido cuando se realizó la traducción al latín, también ésta, obviamente, aprobada por el Papa. Pero a L'Osservatore Romano se pasó el texto original, sin los retoques aportados en el momento de la traducción.

Quien apela a Juan XXIII como el profeta de los nuevos tiempos, prefiere citar esa frase en su forma original. Quien en cambio sostiene que el Papa bueno estaba apegado a la tradición, apela al inciso que vincula todo aggiornamento a una fidelidad en el sentido y en la letra (sensu et sententia) a la veneranda doctrina.

La frase del Papa: Est enim aliud ipsum depositum fidei, seu veritates, quae veneranda doctrina nostra continentur, aliud modus, quo eaedem enuntiatur, eodem tamen sensu eademque sententia.

Las dos traducciones:

Literal: Una cosa es de hecho el depósito de la fe, es decir, las verdades contenidas en nuestra venerada doctrina, y otra el modo en el cual son enunciadas, pero conservando siempre el mismo sentido y la misma sentencia.

Publicada por L'Osservatore Romano el 12 de octubre de 1962, el día después del Concilio Vaticano II, y seguida en numerosas ediciones, en varios idiomas, de los documentos conciliares: Una cosa es la sustancia de la antigua doctrina del depósito de la fe y otra cosa la formulación de su ejercicio.