RetrocesoA&ONº 258/5-V-2001SumarioEl Día del SeñorContinuar

Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús: Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.

Juan 10, 27-30