RetrocesoA&ONº 259/10-V-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Juan Fornés Domenech, Presidente de Aula Familiar,
habla para Alfa y Omega
Formar a la familia: un reto
Aula Familiar (Madrid) es una asociación civil, sin ánimo de lucro, declarada de Utilidad Pública
desde 1992, y vinculada a la asociación Aula Familiar Nacional. Sus fines son:
ayudar a los padres en su tarea educativa; difundir la necesidad de una educación
para la libertad; contribuir a la búsqueda de soluciones para la compatibilidad del trabajo
de la mujer dentro y fuera del hogar; prestar especial atención a la formación de la juventud,
propiciando su participación en la vida familiar y social; colaborar con la Administración
Pública en el estudio y elaboración de disposiciones sobre la familia.; y elevar
a las autoridades u organismos competentes propuestas o peticiones para la defensa de la familia.
Con 292 socios, Aula Familiar es miembro del Foro Español de la Familia,
de la International Federation for Family Development (IFFD), organización con status
de órgano consultivo de las Naciones Unidas, y del Comité de Familia del ECOSOC
(Economic & Social Council), con sede en Viena. Es miembro también del Instituto
de Iniciativas de Orientación Familiar (IIOF), cuya representación ostenta en la IFFD.
Por Aula Familiar han pasado hasta hoy cerca de 30.000 personas; sólo el año pasado
se impartieron 22 cursos, con una asistencia de 610 personas y 60 conferencias
con 1.861 asistentes. Más información: Aula Familiar (calle Velázquez, 126 - 4º A Madrid). Tel. 91 411 54 33
I. A.

¿Qué es Aula Familiar?

Somos un grupo de padres y profesores comprometidos con la verdad sobre la persona humana: con el amor, el matrimonio y la familia. Su creación está muy relacionada con mi propia vida. Yo empecé como un asistente más a unos programas que se impartieron, estando yo en Valencia en 1970, casado y con cinco niños, sobre temas de educación de la familia. Esto me abrió un horizonte, me empecé a ilusionar con ello, aplicándolo en primer lugar a mi propia familia… Creía que, más o menos, lo estaba haciendo bien como padre, y cuando participé en aquel curso, me di cuenta de que sabía bastante poco y de que tenía muchísimo que aprender. Después vine a Madrid y, con otras personas, creamos la asociación, en 1973.

En el trasfondo, ¿qué concepto de familia inspira esta asociación?

No tenemos ideas propias. Tenemos idea de lo que es la familia, que no tiene nada que ver con los esquemas que ciertas corrientes o Gobiernos pretenden. Partimos de que la familia es una institución natural, en la que el hombre nace, crece y muere como persona. Aunque parezca un concepto filosófico, si nos detenemos en estos tres aspectos, nos damos cuenta de que estamos hablando de la propia vida. Es algo que la naturaleza ha preparado; por tanto, no es producto ni de la cultura ni de la civilización, sino que es anterior, está inscrito en la propia naturaleza del hombre. En ella, el hombre nace como persona: cada ser viene al mundo en el seno de una familia, en la que es querido y esperado como ser único e irrepetible, como un don, desde el mismo momento o incluso antes de la concepción. Es el lugar donde cada ser crece como persona, como ser inteligente y libre cuyo fin es salir de sí hacia los demás y realizarse en el amor; es decir, donde recibe la educación. Y donde muere como persona: sin adelantar su tiempo y rodeado del cariño de la familia: padres, hijos, hermanos, nietos... El dolor, aunque sea el mismo, para el que sufre no es lo mismo, según que sienta o no el afecto de sus seres queridos, la cercanía, la proximidad física de los suyos. Ésta es otra de las misiones de la familia, algo olvidada en nuestra cultura; olvido ciertamente grave por las consecuencias que está teniendo: eutanasia, la mal llamada muerte digna (la muerte no es digna o indigna: la dignidad es de la persona que muere). Aula Familiar no pretende otra cosa que ayudar a la familia a cumplir sus propios fines.

¿Está hoy en crisis la familia?

La familia como tal no puede estar en crisis; otra cosa es que lo esté en la sociedad actual. Es verdad que hoy son tiempos difíciles; precisamente, aunque parezca una contradicción, en una cultura occidental cuyos pilares fundamentales son el cristianismo, junto con la filosofía griega y el derecho romano. Esto es así, se quiera o no reconocerlo. No falla el fundamento: es desde las corrientes culturales actuales, que se separan de estos fundamentos, de donde la familia recibe los ataques. En otras épocas, el mensaje cristiano estaba más o menos incorporado a las costumbres y normas sociales; hoy, para poder ayudar a los padres a descubrir lo que es la familia, hay que volver a los fundamentos, que hoy se han difuminado, hasta el punto que incluso en la declaración de derechos fundamentales del Consejo de Europa de 1999 hay lagunas legales tales que, de hecho, dejan desprotegida a la familia.

La familia no está ni reconocida ni protegida en la sociedad actual, de forma especial en lo relativo al matrimonio. El matrimonio es una alianza por la cual un hombre y una mujer se comprometen de por vida al bien de su unión y a la procreación y educación de nuevos seres. Es una alianza, no un contrato, como hoy se pretende desde el Derecho: un contrato, la propia palabra lo indica, sobreentiende una naturaleza mercantil; una alianza es algo más profundo, que implica al ser personal. El Gobierno actual ha hecho algo por la familia, muy poco. Pero ciertas leyes, aprobadas ya en alguna comunidad autónoma, suponen un ataque frontal y una grave desprotección de la institución familiar.

En España, ¿falta quizás una conciencia asociativa de las familias para defender sus derechos?

Éste no es un fin específico de nuestra asociación, nosotros nos dedicamos más a la educación. Pero tenemos una relación bastante íntima con asociaciones que trabajan en otros campos, como Acción Familiar, o la Asociación Nacional de Familias Numerosas, que hoy es una asociación bastante potente. Es una paradoja, ¿no?, que en el país con menor índice de natalidad del mundo, exista una potente asociación de familias numerosas.

¿No es extraño que, siendo la familia una institución natural, es decir, propia de todo hombre, sean los católicos casi los únicos que levantan la bandera en su defensa?

Una cosa es lo que debería ser, y otra lo que es. Dice Juan Pablo II que no se puede entender el comportamiento del hombre si se prescinde de la realidad del pecado original. Respecto a la familia, evidentemente, si es una institución natural, ¿por qué no todos la reconocen? La respuesta está en esa frase del Papa: por su naturaleza humana herida, el hombre ha perdido la capacidad de ver. Para nosotros es un hecho: en nuestros cursos hay parejas de hecho, madres solteras, separados, matrimonios normales..., pero cada uno de ellos tiene dentro esa semilla de la verdad, aunque no lo sepa. Teniendo eso presente, podemos trabajar con ellos para que salga a flote ese tesoro.