RetrocesoA&ONº 259/10-V-2001SumarioDesde la feContinuar

GENTES

ADOLFO GONZÁLEZ MONTES, OBISPO DE ÁVILA

"Recientemente los obispos hemos padecido una presión hacía tiempo no conocida.Se nos ha querido atraer hacia un campo que no es nuestro. Se han utilizado los medios sin reparo, ni siquiera en la mentira o la invención insidiosa, sugiriendo lo que se deseaba que hiciéramos. Nos sentimos injustamente tratados, porque las heridas no deben cerrar en falso y obrar como si no hubiera pasado nada. Minar la autoridad de la Iglesia en la sociedad mediante la destrucción, siempre fácil, de la imagen pública de los obispos es una operación arriesgada, por sus inevitables efectos sobre la sociedad, entregada al desarme moral y a la aventura ilusoria de levantar sobre el solo consenso social el carácter moral, estadísticamente sostenido, de las relaciones humanas y la convivencia".

MARÍA SAN GIL, PRESIDENTA DEL PP DE GUIPÚZCOA

"Creo que no hago política ni con rencor ni con odio, ni con ningún ánimo de venganza, sinceramente. Yo no deseo a nadie que le pase lo que nos está pasando a nosotros, ni a la gente de HB le deseo que sufran lo que nosotros hemos sufrido. No. Yo hago política para intentar que no vuelva a pasar eso. Nadie nos va a quitar el dolor, el dolor de su mujer y de su hijo, pero todos podemos contribuir a que esto no vuelva a pasar y a que no haya más familias destrozadas.Cada uno puede defender lo que quiera, pero nunca con violencia. Estas no son una elecciones normales, porque nos estamos jugando la libertad. No creo que haya gente que se sienta sólo española. Yo estoy cómoda siendo vasca en España y española en el País Vasco".

CARLOS RAFAEL CABARÚS, DIRECTOR DEL INSTITUTO CENTROAMERICANO DE ESPIRITUALIDAD

"La gran expresión de Dios es que se encarna, y sólo así lo encontramos, hecho historia, en lo dolido de la Historia, en la parte sufriente de la Humanidad. Creo que san Ignacio y sus Ejercicios abren al discernimiento: a descubrir la voz de Dios en ti y en la Historia, y también la voz del mal. San Ignacio no ignora la presencia del mal. San Agustín intenta ver la Historia con complejidad, en dialéctica, pues el Reino de Dios está en juego. La voluntad es crucial, no un simple voluntarismo. Como san Ignacio, hay que pedir que Dios me ponga en voluntad: todas las cosas dependen de ti, pero sabes que en definitiva dependen de Dios. Dios se hace un hombre para que éste pueda vivir en Él".