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Libros
Título: Introducción a la doctrina social de la Iglesia Había escrito don Ángel Herrera que la quiebra más honda del catolicismo hispano es la deficiente formación de la conciencia social, defecto que viene de antiguo (...) En las clases conservadoras, patronales o propietarias, no penetró a su tiempo la doctrina pontificia. No faltaron figuras beneméritas desde finales del siglo pasado que trataron de formar una conciencia nueva. Pero aquellas clases españolas no sólo no facilitaron la evolución, sino que opusieron una resistencia cerrada a la misma. En parte, por egoísmo; en parte, por su misma ignorancia. Hay una coincidencia editorial con la aparición, en las últimas semanas, de varios manuales y textos básicos sobre la doctrina social de la Iglesia, que no de doctrina social católica, flujo constante en la propuesta evangelizadora. Al margen de políticas editoriales, esta coincidencia refleja una necesidad vivida y sentida en la comunidad de creyentes. La doctrina social de la Iglesia es hoy, como ayer y siempre, para los cristianos, una insustituible carta de navegación en los procelosos mares de nuestra época. La presencia pública de la fe sólo se construye desde la solidez de los principios que dimanan del Evangelio, no, como quizá nos hayan hecho creer durante algunos años, sobre las percepciones que de esos principios se tienen al socaire de las contingencias ideológicas. Máxime cuando esa presencia social tiene que venir avalada por un testimonio personal e institucional que rubrique y haga coherente la propuesta del mensaje de Cristo, siempre nuevo y siempre novedoso. Para los lectores de Alfa y Omega, el autor de esta Introducción a la doctrina social de la Iglesia, José Luis Gutiérrez García, no necesita presentación. Su biografía, construída con el cincel de la coherencia y acreditada con sus publicaciones y sus conferencias, es el mejor aval de este nuevo y sereno acercamiento a lo que la Iglesia tiene que decirnos sobre las realidades que nos ocupan y nos preocupan. Siendo conscientes de que el solo hecho de la posibilidad de esa palabra pública de la Iglesia, para algunos epígonos del intimista pensamiento postmoderno, levanta cierta clase de erupción cutánea poco definible. Tiene este texto muchos valores, explícitos e implícitos. No es el menor su capacidad pedagógica. El lector sincero y atento tiene la sensación de que, a medida que lee las páginas, se ponen en marcha los mecanismos de su memoria, con la que se produce el efecto de que los contenidos esenciales queden grabados en su inteligencia, y, no menos, en su corazón. Nos encontramos ante un banquete de ideas en cuanto a la claridad, la precisión y la no siempre fácil síntesis expositiva. No hay entre las casi quientas páginas concesión alguna a modas, erudiciones nefandas o requiebros de dudas incongruentes. Aunque, también es cierto, esta introducción nos catapulta, en verbo conjugado con tiempos de futuro, intuido y ya esperado, a los territorios que el autor está conquistando en estas fechas y que, inevitablemente, no aparecen en este volumen. A saber, una mayor profundización en el magisterio social de Juan Pablo II, en muy diversos ámbitos. Éste será, acaso, un fruto maduro de esta propuesta de reflexión y estudio, capaz de generar un debate sobre lo que, como muy bien se explica en la primera parte, son los principios irrenunciables de la única tabla se salvación y de liberación que tenemos: el mensaje de Cristo, en la misión de la Iglesia, que lo es de los cristianos. Por las lecciones de este novedoso acierto de la editorial Ariel se desgranan algunas perlas preciosas, como las referidas al retrato del hombre cotemporáneo, según la doctrina social de la Iglesia, o las que abordan el magisterio de la Historia o las relaciones entre fe y cultura. Este libro es uno de los ejemplos más claros de texto esencial para cristianos mínimamente inquietos. José Francisco Serrano
LA PRESENCIA PÚBLICA DE LA FE
Autor: José Luis Gutiérrez García
Editorial: Ariel