RetrocesoA&ONº 259/10-V-2001SumarioEn portadaContinuar
Habla don José Luis Mendoza,
Presidente de la Universidad Católica de Murcia (UCAM)
El Estado español
debe invertir en la familia
¿Cuál es su impresión de los resultados del Congreso?

Han sido muy positivos en todos los sentidos; creo que hemos alcanzado con creces los objetivos que nos habíamos propuesto al organizarlo bajo el lema Familia, comunidad de vida y de educación. El Congreso es fruto de la experiencia vivida en Roma en el Encuentro de las Familias con Su Santidad el Papa Juan Pablo II, y también como respuesta al Congreso internacional que organizamos el año pasado, por estas fechas, sobre Bioética. La respuesta ha sido muy positiva en todos los sentidos, y el éxito ha sido grande: unos 500 congresistas. Estamos muy satisfechos.

¿Cómo valoraría el hecho de que el Congreso haya coincidido con la aprobación, por parte de la Conferencia Episcopal Española, de un documento sobre la familia?

Ha sido un regalo de Dios. Nosotros temíamos, al organizar el Congreso, que algunos ponentes, como monseñor Antonio Cañizares o monseñor Juan Antonio Reig, que tenían que asistir a la Plenaria, no podrían venir a todos los actos. Pero, en resumen, ha sido un regalazo.

¿Está la Iglesia dando prioridad en este tiempo a la familia?

La Iglesia siempre ha dado prioridad a la familia. Los laicos —y ésta es una Universidad fundada por laicos— somos los primeros responsables de la defensa de la familia. Quien tiene que interesarse es el Estado, y de eso hay muy poco en España. La Iglesia siempre ha apoyado y considerado a la familia como núcleo fundamental de la sociedad; sin embargo, por parte del Estado, podemos decir que el interés que ha mostrado por la familia ha sido francamente irrisorio, teniendo en cuenta que estamos en un país en el que el índice de natalidad ha descendido de forma alarmante, y está elevándose la tasa de ancianidad; y con todo, parece que el Estado español no muestra ningún interés en aumentar las ayudas a la familia —pero sí en aprobar una ley de parejas de hecho, que es un atentado contra la familia—. Resulta bastante chocante que se apruebe en una comunidad una ley de parejas de hecho, y por otro lado no se ayude a la familia, cuando es la mejor inversión que puede hacer.

¿A dónde cree usted que debe orientarse preferentemente la acción de los católicos?

Los católicos debemos alzar la voz en la sociedad; porque ante hechos de este tipo, como dije en el acto inaugural, no sólo los católicos: tampoco los hombres de buena voluntad podemos callar o permanecer impasibles. Lo que está en juego es lo más valioso con que cuenta el ser humano, que es la vida como un don de Dios. Estamos hechos para la vida eterna: no se puede impedir que nazca un ser para la vida eterna. Como católicos, debemos dar una respuesta a la sociedad y estar unidos frente a ciertos comportamientos por parte del Gobierno, que parece interesarse muy poco por escuchar la voz más importante de esta sociedad, la voz de la familia cristiana, que representa a millones de españoles.