RetrocesoA&ONº 259/10-V-2001SumarioMundoContinuar

HABLA EL PAPA

Perdón y misterio de iniquidad

Soportamos el peso de controversias pasadas y presentes y de persistentes incomprensiones. Sin embargo, en espíritu de caridad recíproca, pueden y deben ser superadas, pues el Señor nos lo pide. Es necesario un proceso liberatorio, de purificación de la memoria. ¡Que el Señor nos conceda el perdón que le imploramos por ocasiones pasadas y presentes, en las que hijos e hijas de la Iglesia católica pecaron, con acciones u omisiones, contra sus hermanos y hermanas ortodoxos!

Algunos recuerdos son particularmente dolorosos y algunos acontecimientos del lejano pasado han dejado heridas profundas en la mente y en el corazón de las personas de hoy. Pienso en el saqueo desastroso de la ciudad imperial de Constantinopla que fue durante tanto tiempo bastión del cristianismo en Oriente. Es trágico que los saqueadores, que habían establecido que se garantizara a los cristianos libre acceso a Tierra Santa, se dirigieran después contra sus hermanos en la fe. El hecho de que fueran cristianos latinos llena a los católicos de profundo pesar. ¿Cómo es posible que no veamos en ello el mysterium iniquitatis actuando en el corazón del hombre? El juicio sólo le corresponde a Dios y, por tanto, confiamos a su misericordia infinita el pesado fardo del pasado, implorando que cure las heridas que todavía causan dolor al espíritu del pueblo griego.

(Atenas, 4-V-2001)