RetrocesoA&ONº 259/10-V-2001SumarioRaícesContinuar
España, tierra afortunada
Un recorrido por España visto por los ojos de periodistas americanos. Destino España.
España a través de The New York Times
es un compendio de reportajes publicados
a lo largo de los años en este periódico estadounidense. Como poco, resulta sorprendente
leer las impresiones de hombres llegados del otro lado del océano,
la mayoría muy coincidentes con la realidad de la sociedad española
A. Llamas Palacios

Visito un remoto monasterio de Castilla, en el que me dicen que murió el Cid Campeador. Asisto a una corrida de toros en Sierra Morena, donde, siguiendo una tradición, se arroja un jabalí al ruedo. Como merluza en un restaurante marinero de Castro Urdiales. Oigo cante flamenco en un viejo corral de Triana a altas horas de la noche, ¿o es de madrugada? (…) España ofrece una inmensa variedad a los sentidos. Sus campos poseen una gama de flores y aves como no hay en ningún otro país de Europa. Esta riqueza se refleja en la comida, los vinos, los bailes, la música y las fiestas. Aun así, subsisten algunos sólidos elementos integradores. Los españoles de todas las tendencias saben muy bien cómo mantener esa amalgama, decididamente única, de solemnidad y espíritu popular que hace que, en este país, todo acto público tenga a la vez algo que impone y libera. Palabras así provienen de Hugh Thomas, conocido hispanista, amante de esta vieja piel de toro tantas veces maltratada.

Además, estas últimas palabras y las imágenes recogidas en estas páginas provienen de un libro un tanto especial. Durante varios años, el famoso diario The New York Times ha estado publicando, con periodicidad inestable, pero de forma exhaustiva, reportajes sobre diversos lugares, más o menos conocidos y turísticos de esta España que se moderniza mientras permanece tan tradicional y pura como sus propias raíces.

De la unión de todos estos reportajes publicados nace el libro Destino España. España a través de The New York Times (Lunwerg editores). Con una original y sugerente portada que muestra una casa colgante de Cuenca iluminada discretamente al anochecer, el libro es un compendio de fotografías y relatos sorprendentes, incluso para el aventurero americano más viajado. Historias de experiencias en España narradas por quienes descubren por primera vez, o vuelven desde países lejanos casi por devoción, una tierra de cultura milenaria, tradiciones llenas de pasión y belleza por doquier.

La imagen y la historia de las casas colgantes de Cuenca, el acueducto de Segovia, o la catedral vieja de Salamanca, atraviesan el océano para que también los habitantes del nuevo mundo puedan maravillarse ante su grandeza.

Asturias con su románico, su olor a mar, sus gentes sencillas y dicharacheras; Córdoba y la catedral mezquita; Santiago de Compostela y el sepulcro del Apóstol, y sus peregrinos, y su belleza; San Sebastián y el encanto de la costa, el buen gusto convertido en ciudad; Bilbao, el arte norteamericano en un museo futurista que sorprende a cada paso; Cáceres; Mérida romana; Trujillo, tierra de conquistadores; Madrid y el barrio de los Austrias, el Palacio de Oriente, sus gentes; Toledo, su catedral, su historia; Barcelona, tradicional a la vez que excéntrica, Gaudí, la Sagrada Familia, la Plaza del Rey, el Liceo; Mallorca, Menorca, destino imparable de turistas ávidos de descanso y parajes azules y verdes; Valencia, mucho más que el Cid Campeador, las naranjas y la paella: la plaza de Zaragoza, la catedral, la Lonja de la Seda y la gigantesca Ciudad de las Artes y las Ciencias; Sevilla, Giralda, azahar, Torre del Oro, Plaza de España...

Pocos países pueden enorgullecerse de tanta variedad, tanta riqueza, tan buen carácter y buena disposición ante los visitantes. Y en los años venideros, España seguirá rompiendo esquemas preconcebidos en el extranjero, mostrando que no existen los clichés, los prototipos. Que quien llega a España pisa tierra de trabajadores y amantes de la compañía del amigo y la familia. De la buena comida, de su naturaleza rica y cambiante, de sus costumbres que procuran mantener intactas, de su peculiar sentido del humor… Con defectos y virtudes, se trata, ésta, de una tierra afortunada.

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