RetrocesoA&ONº 260/17-V-2001SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS
LA DROGA DEL DÍA DESPUÉS

Qué ocurriría si un día amaneciéramos con la noticia de la aprobación de una ley que autorizara la libre venta de drogas en farmacias, previa receta médica y en algunos casos subvencionada por algún Gobierno autonómico?

Pues algo similar es lo ocurrido con la autorización hecha por el Gobierno para la venta en farmacias previa receta médica de la llamada píldora del día después; ésta no es ningún medicamento porque ni cura ni previene de ninguna enfermedad, sino que su fin es matar.

Dolores Izquierdo Navarro
Madrid

IGLESIA MÁRTIR, DEFENSORA DE LA VIDA

La Iglesia, de una forma u otra, siempre está siendo atacada por algún motivo, falseando noticias, con medias verdades…; los últimos ataques, desde páginas web del colectivo gay español, insultando e injuriando a Juan Pablo II, y blasfemando contra Cristo, porque dice que la Iglesia va contra sus derechos, que es una fuerza reaccionaria. Me recuerda la triste historia de la guerra civil española, y el mostruoso ataque recibido por el bando republicano (masones, socialistas, anarquistas, comunistas y sectores nacionalistas), en el que fueron asesinados casi 7.000 consagrados a Dios por el delito de no renegar de su fe cristiana. Ellos son los máximos responsables de ese charco de sangre mártir, y nunca han pedido perdón por tan monstruosas acciones de odio e intolerancia, que incluyeron quema de iglesias, conventos, torturas a católicos, profanación de sagradas imágenes, etc. La Iglesia sí ha pedido perdón por el mal que ha podido causar en varias ocasiones.

Como católico, me siento orgulloso del papel mártir de mi querida Iglesia católica, que es actualmente la única fuerza que defiende a ultranza la vida, defendiéndola contra el crimen del aborto, en cualquiera de sus formas, incluso las finas, como la píldora abortiva RU-486 y la del día siguiente, declarando que la vida humana es única e irrepetible, con caracteres genéticos propios desde el mismo momento de la fecundación.

Juan Francisco Fernández Aguilar
Málaga

LA DIGNIDAD DEL POBRE

No exageramos si decimos que nosotros vivimos en una sociedad llena de caprichos, de alto consumo, de muchas tonterías, donde se guarda un régimen de alimentos para no engordar; una sociedad en la que nada nos falta y nos resulta fácil de conseguir cuanto deseemos. Sin embargo, en el ambiente se respira el desencanto, la frustración y el vacío de muchas gentes. Ni la técnica más sofisticada, ni la ciencia más avanzada pueden calmar esta ansiedad del ser humano.

Dicen por ahí que el mundo está mejor. Obviamente es una verdad nada objetiva, porque ¿a qué precio? A un coste muy elevado, donde la abundancia de muchos es a costa de la miseria casi absoluta del resto del planeta. De ahí que la liberación del mundo ha de ser pensada por los pobres, desde su misma perspectiva. Y lo deben hacer con su clamor contra la injusticia y en favor de la solidaridad provocada por sus miserias. Unos pobres, distribuidos en nuestra sociedad consumista, que sin lugar a dudas son los destinatarios más directos de la bienaventuranza de Jesús de Nazaret.

Podríamos hacer hincapié en que los pobres son los auténticos evangelizadores de la Iglesia, porque, en medio de su miseria, muchos todavía consiguen vivir en los valores fundamentales del cristianismo: la fraternidad, la esperanza contra toda esperanza y la igualdad.

Un pobre, cuando alcanza la soledad, la incomprensión y la insolidaridad, puede llegar a un estado angustioso. Con el reciente reparto de alimentos procedentes de la Cruz Roja, he llegado a conocer a familias (que posteriormente he visitado) que viven la auténtica pobreza, aunque les parezca una exageración; carecen de viviendas dignas, de empleo, y todas estas deficiencias han originado, en muchas de ellas, el alcoholismo, la droga, la prostitución, la delincuencia.

Nadie debe cerrar los ojos ante estas realidades de muchas familias carentes de medios básicos. Hablar de la pobreza es lo mismo que decir marginación, que es tanto como ser rechazado socialmente. ¿Es justo este tratamiento al ser humano? ¿Dónde se esconden los valores de humanidad y del cristianismo?... Todos, ante esta cruda realidad, debemos hacer nuestras las causas de los pobres y salir, pon el mismo pueblo pobre, en defensa de su dignidad ultrajada.

Alberto Álvarez Pérez
Sevilla

¡BRAVO, SEÑOR JUEZ!

Hay noticias que son una bocanada de aire fresco, después de tantos sobresaltos que nos llevamos los españoles con ciertas sentencias con que, a veces, nos sorprende la aplicación de la Justicia, por algunos jueces.

Es una alegría saber que contamos con un juez —seguro que hay muchos más— sensato, con sentido común, constructivo.

Quisiera felicitar a don Emilio Calatayud que, ante un menor detenido por intento de hurto, le condena a escribir que no se roba, y, ante el hecho de que es analfabeto, decide que lo que debe hacer es aprender a leer y a escribir.

La alfabetización es un derecho, no debe ser una condena, pero el juez dolido, de que no haya hecho uso de ese derecho, decide que la mejor condena es obligarle a utilizarlo.

El muchacho ha presentado su escrito y, en vez de vagar por las calles, se ha enganchado en talleres ocupacionales. ¡¡Bravo, señor juez!!

María del Carmen Güemes
Madrid