RetrocesoA&ONº 260/17-V-2001SumarioDesde la feContinuar
No es verdad
La decepción de la gente normal por el resultado de las elecciones vascas, es comprensible, pero pensar que 21 años de poder del PNV, con Boletín Oficial, Euskal Telebista e ikastolas en su mano, es algo que puede acabarse de la noche a la mañana, es de una ingenuidad angelical. Por primera vez los nacionalistas se han visto acosados y han reaccionado uniéndose como una piña. No ha ganado el nacionalismo moderado, sino el montaraz al que han ido a parar, entre otros, los 72.000 votos de los cómplices directos de ETA, que han dejado de votar a EH. El largo calvario del admirable Mayor Oreja no ha hecho más que comenzar, y es de temer que muchos de los decepcionados tiren la toalla, porque no se puede vivir sin libertad. Si lo entendiera el PNV... Pero resulta que Arzallus ha tenido mucho interés en dejar claro que en el nuevo Parlamento Vasco hay mayoría absoluta de nacionalistas, lo cual es como para poner los pelos de punta. Ya sé que todos los nacionalistas no son iguales, y ya sé que también ha dicho Arzallus que nadie se arrepentirá de haberles votado, pero, como a la gente se la conoce por sus frutos y no por sus palabras en las noches electorales, tengo la impresión de que no es verdad, y de que la mitad al menos de los que les han votado, ya se arrepintieron la misma noche del 13 de mayo de haberlo hecho, cuando escucharon la gritería intolerable de ¡independencia, independencia! Demasiada sangre, y también demasiado dinero de españoles, para que eso sea tolerado y tolerable. Se quejaba Ibarreche en reciente entrevista preguntando: ¿Qué tipo de demócrata te pide que abandones tus ideas para hablar contigo? La respuesta es de cajón: el verdadero demócrata, si es que tus hechos no son democráticos. Dicho esto, cualquier exceso y generalización, venga de donde venga, es despreciable; y, afirmar, por ejemplo, que el que sigue mandando en la diócesis de San Sebastián no es su actual obispo, sino su antecesor, es no ver ni con gafas, o usar únicamente gafas políticas que, como debería saberse, sólo sirven para la política, y a veces, por lo que se ve, ni eso...
El pensador italiano Gianni Vattimo, en reciente conferencia en Madrid, ha afirmado que la única ley natural es la libertad humana. Sabiendo lo que entiende por libertad este máximo gurú del pensamiento débil, nada tiene de extraño que en su país lo conozcan como filósofo en paro.

Un reciente editorial de El País, afirma que la Iglesia ha vuelto a reaccionar con estridencia contra la comercialización de la llamada píldora del día siguiente. La única estridencia es la del periódico y la de su editorialista, porque, visto y comprobado hasta la saciedad que eso no es un medicamento sino un abortivo, está más claro que el agua que de lo que se trata, como muy bien ha titulado Blanca Torquemada en ABC, no es de la píldora del día siguiente, sino del negocio del día siguiente. Pregunta Sopena en El Periódico de Cataluña: ¿Cuándo entenderá el episcopado católico que el divorcio, el aborto, las parejas de hecho o la eutanasia, son sólo opciones individuales? Nunca, hombre, nunca; ni el episcopado ni nadie medianamente sensato. El único que tiene que entenderlo todo, porque no ha entendido nada, es Sopena.

Gonzalo de Berceo