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Descubierta en Gran Bretaña la primera novela del inventor Basil Howe nos ofrece, por primera vez, una visión privilegiada interna de la psicología amorosa de uno de los escritores más famosos de la Inglaterra moderna, a pesar de que en la vida de Chesterton las cosas no fueron como en la novela. Según Denis Conlon, profesor de Literatura inglesa y Cultura en la Universidad de Antwerp y Presidente de la Chesterton Society, que ha dedicado tres años al estudio del manuscrito, Basil Howe sería el fruto de una gran desilusión. Gertrude, la señorita pelirroja de la novela, estaría inspirada en la figura de Violet Vivien, una vecina de Chesterton de la que el escritor se enamoró sin ser correspondido. El frustrado matrimonio abrió un nuevo período de crisis en la vida del inventor del padre Brown, quien durante tres años, desde 1893 hasta 1986, cayó en depresión. La conversión a la Iglesia católica y la feliz unión con su mujer, Frances Blogg, libraron a Chesterton de los lazos del pesimismo y le restituyeron la figura jovial y optimista con la que ha pasado a la Historia. Es difícil pensar que la imponente figura intelectual de Chesterton conociese las desdichas de la pasión amorosa, pero este manuscrito confirma que fue exactamente así, explica Conlon. Según este experto de Antwerp, habría sido precisamente Frances, la mujer del escritor, quien le condujo al género policiaco, lejano de las novelas de amor, que exigen en general el precio de contar emociones e historias muy personales. Junto a la novela, en la casa de la ex-secretaria de Chesterton, Conlon ha encontrado también centenares de poemas inéditos y numerosos relatos, e incluso doce de los veinticuatro capítulos de otra novela inédita, El aventurero Abbot Stephen, una historia ambientada en el reino de Enrique III. El experto espera recuperar los capítulos que faltan, y publicará a finales de este año un volumen de cuentos, seguido de otro con 400 poesías inéditas. Según Conlon existiría entre sus legajos incluso una tercera novela. Y la misma New City anuncia, tras la salida de Basil Howe, la publicación de dos aventuras inéditas del padre Brown. Silvia Guzzetti (Avvenire)
del padre Brown: una historia de amor
Chesterton in love
En Basil Howe un manuscrito inédito de más de doscientas páginas, que será publicado los próximos días
en Gran Bretaña por la editorial New City, el inventor del padre Brown un Chesterton romántico,
gran conocedor del alma femenina, de sus sentimientos y emociones se revela como digno heredero
del Manzoni de Los novios, del Tolstoi de Anna Karenina, y muestra un rostro inédito: el del autor de novelas de amor
La historia fue escrita en 1894, cuando Chesterton tenía apenas veinte años, y se trata, con casi total seguridad, de la primera novela del autor. Se creía hasta hace poco que el primer libro de Chesterton fuera una recopilación de poemas, titulada Greybeards at Play, publicada en 1900. El manuscrito de Basil Howe ha sido descubierto sepultado bajo viejos vestidos y cuadernos de apuntes, en un armario del ático de Dorothy Collins, la secretaria del escritor. La historia, sin duda autobiográfica, cuenta la relación primero de amistad y luego de amor entre Basil y Gertrude. Él es un corpulento periodista-abogado que sufre por su soledad y que tiene una bajísima opinión de sí mismo. Ella es una vivacísima muchacha pelirroja, de buena familia, un poco vanidosa, un poco traviesa. Entre bailes y citas para el té, conversaciones en el jardín y paseos en barca, según la mejor tradición de las clases acomodadas inglesas, Basil enseña a Gertrude la seriedad de la vida y le ayuda a echar cuentas, con alguna dificultad. Ella le comunica el entusiasmo y las ganas de vivir, que consiguen sacar a Basil-Chesterton de su pesimismo.
El libro está escrito a pluma, y sin malicia alguna, consigue capturar al lector con una historia de amor conducida a la luz del sol y bajo los ojos de amigos y familiares. Las emociones se desarrollan con atención, respeto y dulzura, en las actividades cotidianas. El amor entre Basil Howe y Gertrude tiene toda la calma y serenidad de un afecto ético, una fuerte atracción que no sabe de sensualidad ni pasión, transformada, casi por milagro, gracias a la amistad, en diálogo intelectual, encuentro de mentes y moralidades; en suma, profunda armonía entre sentimientos, realidad y orden social, capaz de consolidar las normas y tradiciones que han sostenido a Inglaterra en pie durante siglos.