RetrocesoA&ONº 260/17-V-2001SumarioLa vidaContinuar
Libros de interés
Los lectores de Alfa y Omega ya conocen el magnífico hacer editorial de la Biblioteca Castro, perteneciente a la Fundación José Antonio de Castro, en la que llevan a cabo una loable tarea don Juan Manuel Urgoiti, don Tomás María Torres Cámara, don Santiago Rodríguez Ballester (Presidente, Vicepresidente y Secretario, respectivamente), así como su Director Literario, don Domingo Ynduráin, de la Real Academia Española. La última de sus publicaciones, por ahora, es la Obra narrativa completa, de María de Zayas y Sotomayor: Novelas amorosas y ejemplares. Desengaños amorosos. Diversos testimonios literarios, que se sitúan entre 1621 y 1637, confirman que María de Zayas formaba parte de las Academias Literarias de aquel tiempo, y participaba en los certámenes poéticos. Lope de Vega le dedica una elogiosísima silva en su Laurel de Apolo (1630). Un día de San Lucas, de 1617, María de Zayas firma en el registro de Confederados pertenecientes a la Hermandad de Defensores de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. La fecha de su muerte es incierta.

Evidentemente —escribe Estrella Ruiz Gálvez-Priego en la introducción a estas 800 páginas espléndidamente editadas—, las mujeres no tenían un colegio de jesuitas donde aprender Humanidades, ni una Universidad en donde estudiar Leyes. Por ello es tanto más de admirar esta obra narrativa completa, ciertamente comparable a la de los hombres de letras que formaban parte de los cenáculos y academias de la corte de su tiempo y que, por cierto, no le cerraron sus puertas. La obra de María Zayas se encuadra dentro de lo que entendemos por novela cortesana.

Manuel Fernández Álvarez, autor de biografías de tanto éxito como Felipe II, Carlos V y Juana la Loca, acaba de publicar, en la colección Ensayo y pensamiento, de Espasa, esta biografía titulada Jovellanos, el patriota. La figura del gran patricio asturiano sigue provocando admiración y atrayendo la atención no sólo de los ilustrados, sino del público culto en general. Es el prototipo del hombre ejemplar, siempre en lucha digna y noble por su patria —la grande y la chica—, perseguido por un poder absolutista y tiránico, debelador de la invasión francesa, conocedor del exilio, amigo de Goya...

Son estas 300 páginas algunas de las mejores, si no las mejores, de Manuel Fernández Álvarez, que ha escrito un libro a la vez apasionado y lleno de rigor. Es como un gran retablo o friso de la España de su tiempo, un libro que enseña y que hace reflexionar, al mostrar las grandezas y las limitaciones de todo un hombre.