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BenjamínR. Manzanares
El Papa visitará este país, de más de 51 millones de habitantes el segundo de Europa continental por extensión, por invitación de los obispos católicos y del Presidente de la nación, Leonid Kuchman, a quien no le ha importado enfrentarse así a la Iglesia ortodoxa. Juan Pablo II envió, el pasado abril, una carta al obispo metropolitano ortodoxo de Kiev y de toda Ucrania, Vladimir, para explicar que su próxima visita se enmarca en la constante y respetuosa atención hacia los hermanos ortodoxos, así como en el decidido compromiso de seguir recorriendo el camino del diálogo en la verdad y en la caridad. En su misiva al jefe de la Iglesia ortodoxa ucraniana obediente al Patriarcado de Moscú, el Pontífice señala que, tras haber recibido varias invitaciones, como Pastor Supremo de la Iglesia católica podré, finalmente, corresponder a un vivo deseo de los católicos ucranianos, tan numerosos y bien enraizados en el país, encontrándolos y confirmándolos en la fe en Jesucristo nuestro únicoSeñor. |
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El metropolitano había enviado precedentemente una carta al Papa, para pedirle que no emprenda el viaje, por considerar que las relaciones entre católicos y ortodoxos no atraviesan una fase positiva. Mi próxima visita afirma Juan Pablo II en su respuesta quiere ser un signo del entendimiento profundo, decidido a superar todos los eventuales problemas surgidos entre nosotros, a través de la Comisión Mixta de los miembros de la Iglesia greco-católica ucraniana y de la Iglesia ortodoxa ucraniana que incluye a dos representantes del Patriarcado de Moscú y a dos de la Santa Sede, nuevamente establecida para responder al deseo de Su Santidad el Patriarca Alexis II de examinar las relaciones entre católicos y ortodoxos en Ucrania Occidental. Deseo fervientemente que esta Comisión inicie sus trabajos cuanto antes. El Papa subraya su deseo de encontrarse en Ucrania con el mismo Vladimir y manifestarle personalmente, con un abrazo fraterno su afecto a usted y a todos los fieles de la Iglesia ortodoxa ucraniana.
Otro de los objetivos de este viaje es exaltar la fe y el testimonio de los uniatas, los católicos de rito bizantino que han sufrido a lo largo de los siglos vejaciones y persecuciones por el hecho de mantener su unión con la sede de Pedro. Stalin ordenó la liquidación de la Iglesia católica, tanto la griega los uniatas de rito bizantino como la latina. Esta visita responde también a la responsabilidad del sucesor de Pedro como padre de los fieles greco-católicos que, renacen tras los sufrimientos. Una de las principales peticiones es la devolución a la Iglesia católica de los templos arrebatados por la URSS. |
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IMPULSO A LA RECONCILIACIÓN
Al ir a Ucrania, el Papa visita así el mayor país y el más cercano no sólo geográficamente a la grande madre Rusia. La invitación realizada a Juan Pablo II por el Presidente Kuchman se debe a un complejo de intereses políticos más que religiosos: la búsqueda de una sanción a la independencia nacional lograda en 1991. La Ucrania de hoy es un país interiormente dividido, puesto a prueba por un nacionalismo ciego que vive de contraposiciones y no hace más que levantar las barreras; en vez de la única Iglesia ortodoxa rusa, han nacido tres, una contra otra. Al contrario de lo que se cree, el problema religioso mayor en Ucrania no es la relación entre católicos uniatas y ortodoxos, sino la crisis interna de la ortodoxia ucraniana, que representa a dos tercios de los ucranianos. Las tres partes en las que se ve dividida son: la rama mayoritaria de los ortodoxos fieles al Patriarcado de Moscú; el Patriarcado de Moscú, considerado cismático por Moscú; y la Iglesia ortodoxa autocéfala, nacida de algunos cientos de parroquias que se han unido.Esta corriente se inspira en la Ortodoxia de las catacumbas, que nunca aceptó las imposiciones del régimen soviético. Juan Pablo II beatificará durante su próximo viaje a Ucrania a 26 mártires del comunismo. Será uno de los momentos más emocionantes de la visita para los católicos ucranianos, que hace tan sólo diez años salieron de las catacumbas. El pasado 24 de abril, el cardenal Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, promulgaba los Decretos de martirio, virtudes heroicas y reconocimiento de milagros de 52 hijos de la Iglesia. Al hablar de los 26 ucranianos, explicó que se trata de cristianos que testimoniaron heroicamente su fidelidad a Cristo y al Romano Pontífice durante la segunda guerra mundial y en los años sucesivos, cuando la Iglesia y la jerarquía ucraniana fueron perseguidas por el régimen comunista. Los recientes cambios políticos, acaecidos en Europa del Este han permitido finalmente recoger las pruebas de su martirio. Entre ellos se encuentra el sacerdote Emilian Kovtch, víctima de la persecución nazi, que dio la vida para salvar a niños judíos y sufrió su martirio en un campo de concentración. |
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La visita de Juan Pablo II impulsa un movimiento de reconciliación entre las Iglesias ortodoxas divididas por cismas para presentarse como interlocutores con una sola voz en el diálogo con Roma, como se vió en el encuentro que mantuvieron en Berlín, en febrero, delegaciones del Patriarcado ecuménico de Constantinopla y del Patriarcado de Moscú. Los católicos rusos se preparan también para la visita de Juan Pablo II a Ucrania. La cercanía geográfica y cultural favorece su participación: se está organizando una peregrinación que permitirá a miles de rusos viajar a Kiev y a Lvov. Asistirán también los cuatro obispos católicos rusos, junto a los obispos de Kazajistán y de otras repúblicas ex soviéticas, así como muchos sacerdotes y seminaristas.
La preparación del viaje de Juan Pablo II se ha caracterizado por la oposición del Patriarca ortodoxo de Moscú, Alexis II. En una entrevista publicada por la revista católica italiana Famiglia cristiana, Alexis II pedía a Juan Pablo II que aplazara su viaje a Ucrania. Su voz se levanta en contra también de los ortodoxos que, con un cisma, se han separado de su obediencia y que se muestran más abiertos al diálogo ecuménico. Es el caso del metropolitano Filaret de Kiev, quien pasó de ser el principal antagonista del actual Patriarca Alexis II en el Santo Sínodo, a ser excomulgado por el mismo Patriarca ruso y reducido al estado laical. En respuesta, se ha autoproclamado Patriarca de la Iglesia ortodoxa ucraniana. Al mismo tiempo ha logrado convertirse en el principal interlocutor de los dirigentes políticos ucranianos. Desde hace muchos años, el Vaticano viene trabajando en la reunificación plena de la única Iglesia fundada por Jesucristo y que vive desde hace mil años el drama del cisma de Oriente. Ya el Concilio Vaticano II puso las bases para este reencuentro. Como eslavo que es Juan Pablo II, y conocedor del sufrimiento de la Iglesia en lo que fue la antigua Unión Soviética, su pontificado está marcado por un trabajo constante: seguir el camino marcado por el Concilio. |