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Terminó el 7 de mayo el período de solicitud de admisión para el próximo curso en todos los Centros sostenidos con fondos públicos, tanto en los públicos, en sentido estricto, como en los privados concertados. Pronto aparecerán en los tablones de anuncios las listas provisionales de admitidos, y las definitivas. Del 1 al 15 de junio llegará el momento de formalizar la matrícula y también el de manifestar que se quiere la clase de Religión católica para los hijos, sobre todo en centros públicos y privados no confesionales. Los padres tienen derecho, según la Constitución, a que sus hijos reciban formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones.
Cuando los hijos son menores de edad, corresponde a los padres o tutores decidir si quieren la clase de Religión para ellos. Por eso los padres deben estar vigilantes, sobre todo, cuando sus hijos pasan a los Institutos a cursar la Educación Secundaria Obligatoria. Es un momento en que los hijos, por una mal entendida libertad, creyéndose mayores, o dejándose llevar por la ley del mínimo esfuerzo, dejan, por decisión de ellos mismos, la clase de Religión. Y la dejan por nada, porque no hay una alternativa seria de educación en valores; en el mejor de los casos, por un estudio vigilado. Es grave la responsabilidad de los padres respecto a sus hijos cuando tienen de 12 a 15 ó 16 años, por la falta de madurez a esas edades para elegir lo que más les conviene. Los padres no deben ceder ante las presiones de sus hijos. Si quieren verdaderamente su bien, deben ayudarles a interiorizar un código de conducta que les oriente en la vida, a que conozcan la fe en la que han sido bautizados, las raíces de la cultura española en la que van a vivir. Es un tópico ya la constatación de la desorientación de muchos jóvenes, motivada en buena medida por el vacío moral que tienen y la falta de ideales en la vida. El estudio de la Religión cristiana les puede ayudar. No dejes, por tanto, de apuntar a tu hijo a la clase de Religión. Santiago Martín Jiménez, S. J. |