RetrocesoA&ONº 261/24-V-2001SumarioDesde la feContinuar
El pequealfa

Historias de la Biblia
La torre de Babel
Después del diluvio, los hombres, caminando, se establecieron en una llanura en la región de Senaar. Todos hablaban una misma lengua, y formaban un solo pueblo.

Una vez allí, para instalarse, se dijeron: ¡Vamos a hacer ladrillos, cociéndolos al fuego! ¡Ea, edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos!

Cuando se pusieron a trabajar, pensaron que podrían, con su esfuerzo, levantar una torre tan alta que llegase nada menos que hasta el cielo: ¡Podríamos —se decían los unos a los otros— ser grandes y poderosos! ¡Imagináos lo estupendo que sería!

Pero, sin que ellos se dieran cuenta, absortos como estaban en construir su inmensa torre, Dios había bajado del cielo.

Al ver la ciudad que sus hijos estaban edificando, pensó Dios: Todos hablan la misma lengua y forman un único pueblo. Pero no entiendo el interés que tienen en vivir todos en una torre tan alta que llegue hasta el cielo, ¡con la cantidad de sitios bellos que pueden habitar en todo el planeta! ¿Por qué no conformarse con vivir en la tierra, si yo la hice con tanto amor para ellos?

Entonces Dios decidió confundir las lenguas de los hombres, de manera que no se entendiesen entre ellos, y no les quedase más remedio que dejar de construir la torre. Y, desde entonces, llamaron a la torre Babel, que significa confusión. Dios confundió la lengua de todos los habitantes de la tierra y éstos se dispersaron por todo el planeta, habitando en lugares tan bonitos y distintos como la montaña, el desierto, la costa o la selva.

Glup… Glup…
¡Naranja, piña y limón!
Las tardes cada vez son más largas; los rayos de nuestro amigo Lorenzo cada vez aprietan más fuerte, ¿verdad? ¡Qué calor! No sé vosotros, pero yo necesito una limonada o… una naranjada… o… un zumo de piña…; limón… naranja… piña...; naranja… piña… limón… Mmmmm… Creo que me decido por… ¡naranja, piña y limón! ¿Qué os parece?

¿Tenéis todo a mano?

10 minutitos, 4 vasos grandes, un exprimidor, dos platos hondos, un batidor, un cuchillo y una tabla de picar…, por un lado….

Y… 2 vasos de zumo de naranja, uno de piña y uno de pomelo; 3 cucharadas de jarabe de granadina, una naranja, medio limón, 2 vasos de gaseosa y 2 cucharadas de azúcar…, por otro.

¡Manos a la obra!

El zumo de naranja, de piña y de pomelo lo echáis en la jarra y lo mezcláis con el jarabe de granadina (podéis usar el batidor).

Exprimís el medio limón y vertéis su zumo en un plato hondo; en el otro plato ponéis el azúcar; y mojáis los bordes de un vaso en el zumo de limón y luego en el azúcar, así con todos los vasos.

Sobre la tabla cortáis cuatro rodajas bonitas del centro de la naranja, y con el cuchillo cortáis cada una desde el centro hasta el borde; así podréis decorar los vasos colocando una rodaja hendida en cada vaso.

Vertéis la gaseosa en la jarra y lo mezcláis bien con el batidor; con los vasos preparados ya podéis serviros vuestro zumo y… Glup… Glup...

Rosa Puga Davila