RetrocesoA&ONº 261/24-V-2001SumarioDesde la feContinuar

Caja de Sorpresas
¿Por qué no os animáis y escribís al Pequealfa? Podéis enviar todo lo que queráis: relatos, dibujos, fotos divertidas...
Os lo publicaremos, ¡y podréis verlo más tarde aquí! Algunos amigos ya nos han enviado sus creaciones.
Sólo tenéis que escribir a:

Pequealfa. Alfa y Omega. Pza. Conde de Barajas,1. 28005 Madrid

Los hermanos Danny y Werner, de Santander, han escrito dos bonitas poesías a los amigos del "Pequealfa".
¡Aquí las tenéis!:

Piwi es un pingüino,
bueno y regordete.

Estaba en un submarino,
subido en un taburete.

Le dije: Vente conmigo
que te invito a un cacahuete.

Desde entonces tengo un amigo
muy bueno y regordete.

Danny García. 8 años.

Hoy tengo que hacer un poema
y no se me ocurre qué tema;
entonces ved qué problema.

¡Qué cosa más rara!

Ya he empezado la poesía,
me tendríais que ver la cara
cuando yo no sabía
lo que ponía.

Estuve mirando al techo
hasta que se puso el boli al acecho,
y estaba componiendo
lo que yo iba escribiendo.

¡Cómo se pasa el tiempo!

Es como si…, espera, miento.

Sigo sin saber
qué debo poner,
pero el boli sigue
mientras mi mano le persigue.

El bolígrafo se ha vuelto loco.

Ha escrito hasta en el pegamento;
tenía que escribir un poco
y ya tengo un testamento.

Escaséale al boli la tinta,
pues ya casi no pinta;
necesito un calamar
para su tinta robar
y al boli insertar.

Mira qué bien salió
el tema de la poesía,
que no mucho sudar valió.

De esta manera tan curiosa
se acaba mi bolígrafo
y mi falsa prosa.

Werner García. 11 años

Libros
Título: Nadie quiere jugar conmigo
Autor: Gabriela Keselman
Ilustraciones: Pablo Echevarría
Editorial: SM (colección Barco de Vapor)

Pocosmimos es un castor chiquitito que llora mucho. ¿Por qué? Pues, ya sólo con su nombre, deberíais poder averiguarlo solitos. Dice y redice que nadie quiere jugar con él. ¡Y la cosa es que él se esfuerza en organizar fiestas con dulces deliciosos para que vengan sus amigos del bosque! Pero, claro, Pocosmimos no se da cuenta de que sus amigos son muy diferentes, y que un oso es mucho más grande que un gatito, y que un pato no sabe subirse a los árboles. ¡Ay, ay, Pocosmimos! ¿No puedes organizar una fiesta en un lugar donde todos puedan caber y estar a gusto?

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Conseguirá Pocosmimos jugar con todos sus amigos, y no volver a sentirse solito?

Un libro para lectores principiantes, con preciosas ilustraciones para acompañar a esta historia llena de ternura