RetrocesoA&ONº 261/24-V-2001SumarioLa fotoContinuar

Miles de manos

El periodista Gorka Landáburu ha sido víctima de un atentado con carta bomba. Afortunadamente ha salvado su vida, pero al estallarle el paquete bomba entre las manos, hubo que amputarle los dedos de la mano derecha, y sufrió heridas de consideración en las manos y en la cara. La reacción a este primer atentado de ETA tras las elecciones vascas ha sido de firme indignación. Miles de manos de profesionales de la comunicación han sido puestas a disposición del periodista vasco.

El obispo Secretario de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan José Asenjo, le ha hecho llegar una carta en la que le dice: En nombre del señor cardenal Antonio María Rouco Varela, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, y en el mío propio, quiero manifestarle nuestra cercanía y solidaridad tras el atentando del que ha sido objeto por parte de ETA. Al mismo tiempo que lamentamos las secuelas físicas de este acto reprobable, damos gracias a Dios por no haber tenido consecuencias irreparables, y le pedimos por su pronto restablecimiento.

Junto con nuestra cercanía a usted, que ha sido directamente atacado, queremos expresar también nuestra solidaridad con todos los informadores, cuya vida está amenazada a causa del ejercicio de la libertad de información y de expresión. Una vez más, rogamos a Dios por el cese del terrorismo y de las amenazas de que es objeto una parte de nuestra sociedad