RetrocesoA&ONº 279/1-XI-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Ver, oír... y contarlo
Frente a la anorexia cultural
J. F. Serrano Oceja
pserrano@planalfa.es

La Asociación Católica de Propagandistas, organizadora del recientemente celebrado Congreso Católicos y vida pública, dedicado a los Nuevos retos de la sociedad de la información, ha sabido conjugar, una vez más, los tiempos verbales del pasado con los del presente para preparar el futuro. El Congreso de este fin de semana se inició con una de las mayores cargas de profundidad que se han oído últimamente sobre la anorexia cultural de nuestros días, al ritmo de la magistral ciencia y conciencia del filósofo Alenjandro Llano. El horizonte de comprensión de esta ponencia, y del resto de las allí pronunciadas, nos retrotraía al origen en el pensamiento de Ángel Herrera Oria. Sus palabras adquieren hoy nuevo significado. He aquí un ejemplo extraído del libro recopilatorio de Simón Tobalina Meditación sobre España, de Ángel Herrera: "Nuestra cultura y actividad social colectiva es inferior a la que piden las circunstancias, y la conciencia nacional en este aspecto se halla atrasada. Existe en la derecha española un sector extenso que vive en una completa ignorancia de las actuaciones sociales del mundo católico. (...) Yo creo, sin embargo, que entra en un momento crítico la conciencia nacional, porque, de otra parte, la mayor cultura del país hace que, en los medios más vitales -aludo a la juventud universitaria y al mundo del trabajo y de las profesiones-, se exija cada vez con más apremio una posición clara y definida en las cuestiones de derecho público económico".

O este otro texto de la homilía de Herrera Oria con motivo del falleciemiento del padre Ángel Ayala, pronunciada el 22 de febrero de 1960: "Recojo de esa oración algunos conceptos, que el tiempo no me permite desarrollarlos todos. El primero, el de la abnegación. Abnegación individual, abnegación colectiva. La Asociación no se creó para buscar su propio provecho ni el provecho de los propagandistas. Necesario es que resplandezca bien el desinterés con que sirve la causa de Jesucristo. Ejemplos insignes tenéis en la Asociación. Algunos de los propagandistas actuales pudieron haber obtenido mayores lucros en el orden temporal si hubieran entrado en la vida pública buscándose a sí mismos. Seguid ese ejemplo. Mantened el espíritu de unión. Cabe la discrepancia en las opiniones con la perfecta unión de las voluntades. El ideal es un solo pensar, un solo querer, un solo obrar. Mas el tener distinto criterio en las cosas opinables, y más en el orden práctico, es perfectamente compatible con el espíritu de caridad entre las personas. ¿Será preciso que yo recuerde aquí el magnífico texto de san Pablo que leéis al final de vuestras asambleas? Un solo cuerpo y un solo espíritu, así como estáis unidos en la misma esperanza de vuestra vocación. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (Ef 4, 4-5)".

En el erial informativo sobre uno de los acontecimientos sociales -por no decir católicos- en este año 2001, hemos tenido una voz, la de Ramón Pi, en su columna de la Gaceta de los Negocios, del pasado lunes, en la que leemos: "Se ha celebrado en Madrid, a lo largo de tres días, el III Congreso Católicos y vida pública, organizado por la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, de la Asociación Católica de Propagandistas. La ACdP, bajo la presidencia de Alfonso Coronel de Palma, ha emprendido una nueva etapa no sólo muy activa, sino también hondamente anclada en la exigencia de una sólida vida interior y, al mismo tiempo, abierta a todos los movimientos cristianos. Corren tiempos de mucha presión para que la religiosidad quede recluida en la intimidad de las conciencias, y para que toda su expresión social alcance, a lo sumo, al ámbito familiar de cada cual. Los católicos españoles, que seguimos siendo mayoría, a pesar del ruido que organizan las minorías, han de recuperar la conciencia de ser los protagonistas de la Historia, y no unos meros espectadores que contemplan cómo otros diseñan el marco de la convivencia, como si Dios no existiera, por usar la expresión que Javier Solana empleó en recordada ocasión".

Los alumnos de Ciencias de la Información hicieron, durante los días del Congreso, el titánico esfuezo de sacar a la calle una edición de El Rotativo, publicación de la Universidad San Pablo-CEU. En la edición del sábado 27 se lee en su editorial: "Son muchas la instituciones que se encuentran indefensas, sin ninguna capacidad de respuesta ante la opinión pública, cuando sufren una acometida de los medios de comunicación social. No se puede consentir que, en una sociedad que pregona a los cuatro vientos las reglas democráticas y los derechos humanos, contemplemos cómo, día a día, se va rasgando, desgastando, horadando la imagen de aquellas personas o instituciones que no siguen la corriente de unos determinados grupos multimedia. De ahí la importancia que tienen estos días de reflexión y estudio sobre los medios".