RetrocesoA&ONº 279/1-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
El pequealfa
La bendición de Jacob
Isaac envejecía, y a medida que pasaba el tiempo sus ojos se debilitaban cada vez más. Ya casi no veía.

Entonces llamó a su hijo mayor, Esaú, y le dijo: "Hijo mío, yo ya soy viejo y veo cerca el día de mi muerte. Así que coge tus armas y sal al campo a cazar. Hazme un guiso como ya sabes que me gusta, y me lo traes para que lo coma. Después tendrás mi bendición".

Rebeca, la mujer de Isaac y madre de los dos gemelos, había oído esto; cuando vió que Esaú salía al campo a cazar, como le había dicho su padre, avisó a Jacob: "Acabo de oir a tu padre hablar a Esaú. Le ha dicho que fuera de caza, y le hiciera un guiso como a él le gusta para que se lo comiera. Después le bendecirá. Así que, hijo mío, haz lo que yo te diga. Vete al rebaño y coge dos cabritos. Yo los guisaré como sé que le gustan a tu padre".

"Pero, madre -le replicó Jacob-, Esaú es un chico muy velludo, y yo tengo poco pelo. Cuando mi padre me toque, verá que soy yo, Jacob, y no Esaú. Me llamará mentiroso y, en vez de bendecirme, me maldecirá".

De nuevo, Rebeca le contestó: "Pues que caiga sobre mí esa maldición, pero tú hazme caso".

Así lo hizo Jacob, le llevó dos cabritos del rebaño a su madre, que los cocinó. Luego, Jacob se vistió con prendas de su hermano Esaú, y en las manos y el cuello se puso la piel de los cabritos, para que su padre, si le tocaba, pensara que era su hermano velludo, y no él.

De esta manera, se presentó Jacob ante su padre:

-"Aquí estoy, padre"

-"¿Quién eres, hijo mío?"

-"Soy Esaú -mintió Jacob-, tu primogénito. He hecho tal y como me dijiste. Te ruego, padre, que comas de mi caza".

-"¿Pero cómo has podido cazar tan pronto?"

-"Pues porque Dios hizo que se me pusiera delante el animal, padre".

-"Anda, hijo, acércate para que te pueda tocar y saber de verdad que eres Esaú".

Y Jacob se le acercó, pero su padre no pudo conocerlo porque sus manos estaban cubiertas de pelo. Le dijo:

-"¿De verdad que eres mi hijo?"

-"Sí, padre, yo soy tu hijo".

-"Bueno, pues acércame ya el guiso para que pueda bendecirte".

Y Jacob le llevó el guiso, y también le llevó vino.

-"Acércate -le dijo su padre- y bésame, hijo mío".

Cuando Jacob se acercó, Isaac, su padre, pudo oler la fragancia de los vestidos de Esaú, y ya no le quedó más duda. Así que le bendijo diciendo:

"¡Éste es el olor de mi hijo, como el olor de un campo bendecido por Yavé!

Que Dios te dé el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra.

Que te dé abundancia de trigo y mosto. Que te sirvan los pueblos.

Sé señor de tus hermanos y que ante ti se postren los hijos de tu madre.

Maldito quien te maldiga y bendito quien te bendiga".

Cuando Jacob salió de estar con Isaac, llegó el verdadero Esaú diciéndole: "Aquí estoy, padre, con la caza para que me bendiga".

Isaac se quedó atónito: "¿Pero, entonces, quién es el que me ha traído la caza y he bendecido?"

Esaú, al oír a su padre, rompió a llorar y le dijo: "Por favor, padre, bendíceme a mí también".

Pero Isaac le dijo: "Jacob vino con engaño, y ya se llevó la bendición".

"Dos veces me ha suplantado ya Jacob. Primero me quitó la primogenitura, y ahora se lleva mi bendición. ¿No tienes ya bendición para mí?", decía, llorando, Esaú.

"Mira -le dijo su padre-, tu morada estará fuera de la tierra, y fuera del rocío que baja de los cielos. Vivirás de tu espada y servirás a tu hermano. Pero, cuando te reveles, podrás romper su yugo de tu cuello".

Esaú empezó a odiar a su hermano profundamente. Se dijo que, cuando su padre falleciese, mataría a Jacob. Pero Rebeca, la madre de los dos, se enteró de sus propósitos y avisó a Jacob: "Huye de aquí. Vete junto a mi hermano, hasta que se aplaque la ira de Esaú".

Libros

Título: Lori, Bilori
Autor: Marisa López Sorio
Ilustraciones: Carmen Queralt
Editorial: Punto Juvenil

Pilar ha llegado a una ciudad nueva, lo que implica colegio nuevo y amigos nuevos. Al principio, no le hace mucha gracia la idea de los cambios. Pero lo mejor es que, poco a poco, va descubriendo gente estupenda que le acompañará en sus juegos. Los descubrimientos, las aventuras y la vida cotidiana de Pilar con sus familia y su nueva pandilla enganchará a los lectores, a partir de 9 años.