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Benjamín R. ManzanaresEl Congreso Católicos y vida pública celebrado durante el pasado fin de semana ha contado, en ésta su tercera edición, con una importante novedad: la retransmisión en directo, a través de internet, de las cinco ponencias marco y de la clausura. Los asistentes on-line pudieron formular preguntas a los ponentes. Ha sido numerosa y activa la participación de los congresistas, que han aportado sus puntos de vista a través de las ponencias y de las 126 comunicaciones presentadas. 800 congresistas asistentes y cerca de 300 congresistas on-line, con 74 ponentes y participantes de mesas redondas, y con un Comité Organizador formado por más de 200 personalidades de los diferentes ámbitos de la vida pública española, entre las que se encuentran 30 políticos y eurodiputados, 44 directores y responsables de medios de comunicación y 26 académicos, testimonian el éxito y la incidencia del Congreso. Fue inaugurado por el Nuncio de Su Santidad, monseñor Manuel Monteiro de Castro, quien recordó cómo "todos estamos llamados a construir desde nuestra fe el mundo globalizado por los medios de comunicación, para hacer un mundo más solidario y más justo", y señaló que tanto la Iglesia como los medios de comunicación deben servir a la familia humana. "El comunicador cristiano -añadió- tiene una tarea profética de clamar contra el materialismo, el hedonismo y el nacionalismo extremo, y difundir valores morales basados en la dignidad y los derechos humanos". En la misma sesión inaugural, el Presidente de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, don Alfonso Coronel de Palma, sostuvo que "no podemos vivir de espaldas a la sociedad de la información", e insistió en que "los hombres y las noticias nunca pueden ser mercancías". Mostró su deseo de que este Congreso anual se convierta "en un foro de encuentro, un lugar de vivencia pública de la fe católica, en el que aprendamos a mirarnos bien los unos a los otros; un lugar para escucharnos y fomentar el diálogo recíproco". Abogó por "romper la dualidad entre vida privada y pública, y fomentar una mayor participación de los católicos en la vida pública". El señor Coronel de Palma destacó cómo el Congreso ha sido pro-positivo y ha insistido en la "necesidad de ir de una sociedad de la información a una del conocimiento, donde juega un papel fundamental la formación humanística y la libre elección, para poder seleccionar con criterio la información que se recibe". |
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¿QUÉ HACER CON LA INFORMACIÓN?
La magistral conferencia inaugural, El hombre ante la sociedad de la información, corrió a cargo del ex Rector de la Universidad de Navarra don Alejandro Llano, quien animó a participar activamente en la sociedad actual y a no hacer una división entre la vida privada y pública de cada individuo. Destacó, asimismo, la diferencia entre "la sociedad de la información y la sociedad del saber. La información es algo externo, frente al conocimiento, que es una actividad vital, un crecimiento interno". Por eso, "la información sólo tiene valor para el que sabe qué hacer con ella: dónde buscarla, cómo seleccionarla y cómo utilizarla". Calificó de "debilidad notoria del catolicismo español de las últimas décadas" su "anorexia cultural, su escasa sensibilidad para las cuestiones ideológicas y su menguada agilidad para participar en la vida filosófica, científica, artística y literaria de nuestro país". El profesor Llano, catedrático de Metafísica, destacó que, actualmente, "el eje decisivo se encuentra entre lo humano y lo no humano; lo humano del humanismo cívico es el desarrollo de la persona en toda su envergadura cultural y social, mientras que lo no humano, que se opone al humanismo cívico, es la masificación alienante del individuo irresponsable que ya no sabe dónde está la fuente de una identidad en la que el factor religioso juega un papel clave". Don Alfonso López Quintás, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, denunció que "ante la masiva manipulación que sufre nuestra sociedad, la solución pasa por que los jóvenes conozcan más acerca de lo que es exactamente la manipulación y cómo hacerle frente". Don Diego Armario, director adjunto a la presidencia del Instituto de Crédito Oficial, declaró que, aunque existe la pluralidad informativa, "los medios de comunicación tradicionales están sometidos al control ideológico, pero no ocurre lo mismo con Internet, ya que esta nueva tecnología no está sometida a este control". La segunda jornada comenzó con la conferencia del Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontifica Universidad Católica de Chile, el profesor Pedro Morandé. Analizó el papel del hombre en la sociedad de la información, y afirmó que "la pregunta sobre el sentido del hombre no procede de la información; sabemos mucho sobre cada a uno de nosotros, biológicamente y antropológicamente, pero la información en sí no nos la da el saber en sí; buscamos la sabiduría y la sabiduría sólo procede del sentido religioso. Sólo la libertad de la inteligencia puede ser la esperanza para el mundo". Hay que apostar por la conciencia humana, que "no puede separar o aislar la inteligencia de la condición humana, la cual determina propiamente el qué y el por qué del aprendizaje. Reducir la finalidad del proceso educativo a la fórmula aprender a aprender implica censurar en la inteligencia humana aquello que, en última instancia, es lo único que le interesa saber: qué sentido tiene estar en la existencia y cómo se armoniza este sentido con el significado de todo lo que existe". Uno de los aspectos más abordados durante el Congreso ha sido el de la necesidad de pasar de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento, de la educación y de la formación, para que el hombre pueda mejorar y aumentar su capacidad de percepción, recepción y selección de la información, en base a unos criterios morales. Respecto a los medios y profesionales, se ha resaltado la importancia de buscar la verdad, ya que, aunque es de vital importancia la rentabilidad empresarial, ésta no debería de ir en perjuicio de los contenidos informativos. Es lo que, en concreto, afirmó don Alfonso Sánchez Tabernero, Decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Navarra, denunciando lo que para él es una falacia: "No es verdad que los medios de comunicación emitan y publiquen lo que la audiencia pide, sino que las empresas de comunicación utilizan criterios de rentabilidad; por eso producen lo que resulta más barato, aunque una audiencia mayor desee una calidad superior en la programación. Si pensamos a largo plazo, podemos compatibilizar la responsabilidad económica con el afán de servir". |
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En su intervención, don Genaro González del Yerro, Director General de la Cadena COPE, destacó que "las empresas de comunicación tienen que combinar la creación de valor con la defensa de modelos de sociedad"; es importante que tengan "una clara finalidad cultural", que permita "incidir en la formación de hombres críticos para que sean libres".
El director del Ente Público Radio Televisión de Madrid, don Francisco Giménez-Alemán, aseguró que "vamos hacia una sociedad donde todo está a la vista y sometido al dictamen de la opinión pública. Los responsables de los medios de comunicación no podemos ignorar que tenemos una máquina de creación de opinión, por lo tanto nuestros argumentos exigen rigor, y los datos que aportemos, precisión". En opinión de doña Consuelo Álvarez de Toledo, consejera de RTVE, "se ha incumplido el compromiso de la creación e implantación del Consejo Audiovisual, lo que llevaría a una mayor participación de los agentes sociales". En esta complicada situación, juega un papel fundamental la educación familiar. Para doña Isabel Tocino, presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, es muy importante "educar a las nuevas generaciones. Los nuevos jóvenes del futuro tienen que ser libres, pero también responsables, y con el suficiente criterio para saber discernir lo positivo y lo negativo de lo que ofrecen los medios de comunicación". En su conferencia del sábado por la tarde, el senador y catedrático de Opinión Pública, de la Universidad San Pablo-CEU, don Alejandro Muñoz-Alonso, afirmó que "los medios de comunicación son el principal mecanismo de socialización de las nuevas generaciones, porque transmiten mensajes y modelos de socialización. Han desbancado así a la familia y al Estado, instituciones que jugaban tradicionalmente ese papel". Para el senador, "en España los medios están sometidos a un proceso de politización, se convierten en un campo de batalla político y pierden independencia". Añadió que "no hay democracia sin medios libres", denunció la ausencia de crítica de los medios, y abogó por una institución "que critique constantemente a los medios para que se produzca un reciclaje ético de los profesionales. El buen periodista es el que reflexiona y procesa la información que le llega". Don Carlos Maribona, subdirector de ABC, afirmó cómo hoy se considera información real, verdad, lo que "se reproduce con frecuencia en los medios de comunicación". Sin embargo, "no son los medios de comunicación los que tienen que acabar con el terrorismo, los malos tratos o las desgracias, sino la propia sociedad, ya que los medios sólo son un mero espejo de la sociedad". Otra cosa es "la forma que refleje la luz este espejo". Para don Ramón Pi, periodista, "en muchas ocasiones no se debe de confiar de lo que se dice en los medios, porque están influenciados por todo lo que les rodea, lo que provoca que, en ocasiones, los medios de comunicación son inadecuados para la función que se les presupone. Sin embargo, "hoy la ocultación de la verdad sucede menos de lo que se piensa, porque, con esta gran capacidad de la información, la verdad en poco tiempo se sabrá. La verdad siempre tiende a abrirse camino". |
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La última jornada empezó con la celebración eucarística presidida por el cardenal Rouco Varela. Extrañamente, y a pesar del interés demostrado con mucha antelación por los organizadores del Congreso, los responsables del espacio dominical El Día del Señor, de TVE, no consideraron oportuno retransmitir la Eucaristía, culminación de este Congreso. El cardenalRouco afirmó que "existe una estrecha relación entre el fiel laico y el Evangelio, en la vida pública"; y exhortó a todos a "ser testigos en la vida pública del Evangelio, que transforme la realidad. La vida pública y el Evangelio tienen como finalidad la salvación del hombre". El arzobispo de Madrid explicó, además, que una de las últimas conclusiones del Sínodo de los Obispos, que se clausuró el sábado en Roma, fue precisamente este tema: "Proponer la vocación del seglar en su vida pública; que éste la asuma con fortaleza, verdad, gozo y esperanza". En palabras del cardenal, "el Evangelio es la buena noticia que debe difundirse, tiene una vocación completamente pública. El Evangelio es para proclamarlo desde los tejados, no para gozarlo en una pequeña habitación. Debe impregnar toda la realidad pública, social, política y económica. Para lograr los retos de la sociedad de la información, los seglares deben tener fe, esperanza y caridad. El periodista católico debe vivir como testigo de la fe y debe situarse como gran servidor del hombre en todos los aspectos de la vida".
El ministro de Política Comunitaria de Italia, profesor Rocco Buttiglione, clausuró este Congreso Católicos y vida pública. Afirmó que "la cuestión más decisiva de la sociedad de la información es la de la verdad, porque el hombre necesita comunicar, pero la comunicación tiene un contenido, y ese contenido, o es verdadero, o está equivocado. Cuando está equivocado, no puede fundar juicios justos y no se pueden tomar decisiones justas. El problema de la democracia es hacer que se conozca la verdad. El pueblo escoge bien cuando conoce la información veraz, y ésta es la esencia fundamental para que las democracias occidentales sigan viviendo". Vivimos en una sociedad con "exceso de información y con pocos criterios de juicio. El exceso de comunicación converge en comunicación sin contenido. No podemos clasificarla ni distinguir la verdad de la falsedad, ni entender cuál es la información que necesitamos. La sociedad de la información se transforma, así, en sociedad de la desinformación". Para el profesor Buttiglione, "la sociedad de la información corre el riesgo de convertirse en la sociedad del cotilleo. Hay más cosas en la vida y en el mundo que las que dan de sí un cabaret o en una retransmisión de Gran Hermano". Destacó, por último, que "la sociedad de la información necesita una formación universitaria fuerte para permitir procesar el contenido de los medios. Necesitamos una política educativa que defienda la vocación humanística de la Universidad. La tarea de la Universidad no es preparar a los jóvenes para el trabajo -para eso están las empresas-, sino para enseñarles a pensar con juicio crítico. Urge una política de comunicación y de medios de comunicación que defienda al ser humano contra todo tipo de comunicación deshumanizante". Las televisiones -dijo también- deben recordar "su función de servicio público". |