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He acogido con profunda tristeza las noticias de la terrible violencia en la iglesia católica de Bahawalpur, en la diócesis de Multan, donde un grupo de hombres armados ha abierto fuego sobre los cristianos reunidos en oración. Expreso la condena más absoluta de este ulterior acto trágico de intolerancia y le pido que haga llegar su más encarecido pésame a las familias de las víctimas a quienes encomiendo al Señor. Manifiesto mi cercanía en la oración a todos los afectados por este acto maligno y, como prenda de consuelo y fortaleza, invoco sobre toda la comunidad las bendiciones de Dios Todopoderoso. (A monseñor Francis, obispo de Multan) Al finalizar el mes de octubre, durante el cual nuestra devoción mariana se ha manifestado con intensidad particular en el rezo del Rosario para implorar al Señor la paz, confiamos de manera especial a la protección materna de la Santísima Virgen a la población de Afganistán: que se ahorren las vidas de los inocentes y que la comunidad internacional ayude con prontitud y eficacia a tantos prófugos, expuestos a privaciones de todo tipo, mientras nos adentramos en el invierno inclemente. No podemos olvidar tampoco a cuantos siguen padeciendo violencia y muerte en Tierra Santa. Que María, Reina de la Paz, ayude a todos a deponer las armas y a emprender resueltamente por fin el camino hacia una paz justa y duradera! (28-X-2001) |